Horizonte

Háganselo mirar

Es una historia espeluznante de puro inverosímil y que no puede hablar peor de los británicos

Ramón Pérez-Maura
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Tengo confesada con reiteración mi anglofilia sin matices. Pero cada cierto tiempo surgen historias que hacen que tiemblen todos mis principios. El miércoles por la noche disfruté viendo el debate de los candidatos a presidir la Comisión Europea. Allí comparecieron dos alemanes, un holandés, un belga, un checo y una danesa. La lengua común del debate fue el inglés en un momento en que los británicos están buscando cómo abandonar la Unión y ninguno de los participantes tenía ese idioma como lengua madre. Eso sí, uno de los seis empleó el francés, quizá porque es natural de Mieres, Asturias. Se trata del sindicalista Nico Cué, largo tiempo asentado en el Reino de Bélgica y candidato de la Izquierda Europea.

Reflexionaba

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