¡Es la educación, idiota!

«La guinda de este desquiciado sistema educativo la pone el haberlo entregado a las CC.AA., cuando nunca debió salir del control estatal, como la Defensa o la Sanidad, ya transferida. Lo que conseguimos fue dar a los nacionalistas el instrumento para dinamitar el Estado»

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Sólo están de acuerdo en que la educación es hoy la clave de la riqueza de las naciones, no la economía, como gritaba Clinton a un ayudante atolondrado, ni la libertad de mercado e ideas, como aseguró Adam Smith. De ahí en adelante, todas son discrepancias, ya que cada uno intenta imponer «su» educación para imponer su credo político, el mejor medio de idiotizar a quienes luego serán secretarios de Estado. Venimos ensayándolo desde la Transición, con cada nuevo gobierno instaurando su modelo educativo. Resultado: volver tarumbas a nuestros escolares, ya entre los últimos de los índices educativos europeos. El Gobierno Sánchez, pese a su minoría parlamentaria y el poco tiempo que lleva en el poder, quiere reformar la política