Violencia en el corazón de África

Un compromiso inquebrantable

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Muchos se han olvidado que hace dos mil años la humanidad vivió la mayor revolución social que el ser humano jamas ha conocido a lo largo de su historia. Una revolución que daba voz a los más olvidados, a los «parias» de la sociedad y que se enfrentó de lleno contra el orden establecido y el mismísimo imperio romano. Una revolución liderada por un joven carpintero de Nazaret y que dos mil años después, su mensaje, sigue más vivo que nunca en un ejército silencioso de misioneros y misioneras que dedican su vida a los más olvidados de este mundo. Son la máxima expresión del cristianismo en su estado puro.

Viven por y para servir a aquellos a los que nadie quiere, a esos seres humanos abandonados por la suerte del destino y a los que la vida les ha enseñado que soñar con un futuro es algo que queda muy lejos de sus posibilidades. Héroes que no quieren ser héroes. Esquivos del halago y alejados del protagonismo mundano. Dedican su vida a los más necesitados hasta sus últimas consecuencias. Ejemplo de ello son Miguel Pajares, Francisco Hernández, Antonio César Fernández, Carlos Riudavets, Isabel Solá Matas, Inés Nieves Sancho… Todos ellos perdieron la vida por su compromiso inquebrantable con los más olvidados de este mundo.

Esta semana la comunidad de Nola situada en la República Centroafricana se queda huérfana de la esperanza que representaba el extraordinario trabajo de la hermana Inés Nieves Sancho. El fascismo de la violencia y la intolerancia robó la vida de esta religiosa que llevaba 23 años dedicada a esta comunidad asolada por la guerra civil que vive el país. Un asesinato cruel que sin embargo no podrá borrar un legado. Un legado construido por un compromiso inquebrantable de servir a los más pobres y cuyo liderazgo humano dan fe que dos mil años después, aquel mensaje de solidaridad, amor y compromiso que predicó un joven carpintero de Nazaret sigue más vivo que nunca.