Como Cagancho en Almagro: PSOE y Cs

Cabía esperar alguna explicación de Ciudadanos, pero este partido inmaculado, que nunca ha roto un plato, no va a reconocer errores

Ramón Pérez-Maura
Actualizado:

ABC ya lo contó con claridad el viernes 26 de agosto de 1927 en una crónica desgraciadamente sin firma sobre los dos toros lidiados la víspera en Almagro por Joaquín Rodríguez Ortega, «Cagancho». Centrémonos -por economía de espacio- en el sexto de la tarde: «Grande y con buenas defensas. De salida siembra el pánico entre la torería. Cagancho huye, y el público protesta ruidosamente. Mal picado y peor banderilleado, pasa a manos de Cagancho. La faena de este torero incomprensible es un espectáculo lamentable. Huye ante el toro, pincha como puede y donde puede, agujereando al bicho por todas partes, presa en todo momento de un pánico indescriptible. La bronca es ensordecedora. Suena un aviso, y Cagancho, harto de pinchar, toma la barrera, e intenta marcharse. El público le apostrofa. Rayito descabella, y Cagancho es conducido a la cárcel, en medio de una gritera inenarrable. No puede darse nada más vergonzoso».

Un papel con idéntico resultado («no puede darse nada más vergonzoso») han jugado los socialistas y Ciudadanos en la elección del candidato español a ser vicepresidente del Banco Central Europeo. Cuando uno decide no apoyar al candidato de su país, lo menos que cabe hacer es enterarse de qué posibilidades de ganar tiene el nombre alternativo para así poder cobrar dividendos políticos por tu apuesta. Y es impresicindible saber si es una candidatura que va a ir hasta el final. Pues ni eso hicieron los socialistas y ALDE, el grupo de Ciudadanos en el Parlamento Europeo. Ese grupo en el que su portavoz, Javier Nart, nos dice que el PDECat es una comparsa y Ciudadanos los que mandan. Queda claro. Repítanlo una vez más y yo se lo diré de nuevo: Como Cagancho en Almagro. Así han quedado ustedes apoyando al candidato perdedor que sólo concurrió como sparring y que no tenía posibilidad alguna de vencer, como sabía todo el que quisiera enterarse. Ayer cabía esperar alguna explicación de Ciudadanos sobre la actuación de su grupo parlamentario en el PE. Pero este partido inmaculado, que nunca ha roto un plato, no va a reconocer errores. Porque como todo proyecto humano, una vez que se comete el primero, aquello no tiene fin.

Y del PSOE ni digamos. Ni siquiera han dado un argumentario coherente para justificar al irlandés de políticas bastante poco afines con el ideario socialista. Se trataba, no más, de impedir que el ministro que sacó a España del agujero socialista fuera reconocido internacionalmente. Es mucho más fácil hacer política a la contra que intentando generar riqueza y prosperidad. Y los éxitos económicos del PP, tan cansinamente repetidos por el presidente del Gobierno, hay que intentar disimularlos como sea.

Ramón Pérez-MauraRamón Pérez-MauraArticulista de OpiniónRamón Pérez-Maura