Vidas ejemplares

El clima como religión

Problemas muy acuciantesson soslayados para abrazar la fe de santa Greta

Luis Ventoso
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El ser humano no es un bicho más (y que Yuval Hariri me perdone). Conscientes de nuestra trágica provisionalidad, sufridores de las amarguras del vivir y abocados a ese final inexorable que a todos nos iguala, necesitamos creer en algo. Buscamos el asidero de una fe que nos alivie y/o distraiga. A finales del XIX la religión inicia su declive en Occidente. «Dios ha muerto. Y nosotros lo hemos matado», escribía Nietzsche. Pero nuestro apetito de creer no expiró. El vacío de la fe pasaron a ocuparlo nuevos credos laicos, como el comunismo y el fascismo, que derivaron en espantosos totalitarismos. Y ha habido más sucedáneos de la religión: la fe en la ciencia, la fe en el capitalismo, el

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