El dictador norcoreano, Kim Jong-un, sonrié ante su equipo de confianza
El dictador norcoreano, Kim Jong-un, sonrié ante su equipo de confianza - EFE
Editorial ABC

China debe asumir su responsabilidad

El dictador norcoreano ha rebasado todos los límites y se ha puesto, sin que mediase provocación ni justificación razonable, fuera de la ley

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El dictador norcoreano ha rebasado todos los límites y se ha puesto, sin que mediase provocación ni justificación razonable, fuera de la ley. Efectuar un nuevo ensayo nuclear, el sexto y el más potente, justo después de haber lanzado un misil que sobrevoló el territorio de otro país, Japón, es un mensaje lo bastante claro sobre lo que este orate está dispuesto a hacer. No cabe duda de que el presidente estadounidense, Donald Trump, tiene razón cuando dice que Kim Jong-un es un auténtico peligro, no solo para Estados Unidos, sino para sus vecinos asiáticos. Llegados a este punto, se hace necesario considerar todas las opciones disponibles para detener la alocada carrera armamentística que ha emprendido la dictadura, porque la pasividad puede llevar a un riesgo aún mayor.

Y hay que recordar una vez más que la principal responsabilidad de evitar un conflicto grave recae en este caso en China, que no solo tiene un papel inherente a su importancia dentro del concierto regional, sino que es la clave que sostiene plenamente al régimen norcoreano. Una maniobra de Pekín bastaría para acabar con esta siniestra dinastía totalitaria que mantiene sojuzgados a sus ciudadanos de mala manera. Es cierto que, visto desde China, la eventual reunificación de la península de Corea haría que un estrecho aliado de Estados Unidos se expandiese hasta sus propias fronteras, lo que no le hace mucha gracia al régimen del gigante asiático. Pero el precio de mantener en el poder en Pyongyang a un peligroso impresentable va a seguir aumentando a golpe de provocación. A costa de los sufrimientos de la población obtiene aún muchos recursos y, si no tiene aún las armas que dice tener, es evidente que hará todo lo que pueda para disponer de ellas. La lógica indica que cuanto antes se le paren los pies, mejor.