La Tercera

Catedrales

«En la fotografía, que fue portada de ABC el 17 de abril pasado, la nave central de Notre Dame proyecta su perspectiva de pavesas, carbón, ceniza, hacia la enorme cruz dorada que preside el ábside. Al pie de ella, la Piedad de Nicolas Cousteau. Cruz y estatua, impolutas. Al ver la foto, pensé en el fotomontaje que no era: oro y mármol de una fe que impone luz en las tinieblas. Y recordé la evocación de Cioran, que es epitafio fiel de nuestro tiempo: “Somos todos espíritus religiosos sin religión”. Todos. Los del siglo XX»

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No se alzaron las catedrales en el centro de las ciudades. Las ciudades se tejieron en torno a sus campanarios. No las creó el genio europeo. Europa fue por ellas creada. Y aún hoy hablamos la lengua con la cual esos himnos a la luz hicieron del espíritu arquitectura. Duby, en su obra clásica, fija los términos del envite: configurar un nuevo lenguaje, hecho de «luz, de persecución de un Dios encarnado, de lucidez, de lógica». Y en esa lengua, esa luz, esa caza del absoluto, de lo lúcido y lo lógico, seguimos. Pero ahora, el monumento fundacional ha ardido.

En la fotografía, que fue portada de ABC el 17 de abril pasado, la nave central de Notre Dame proyecta