El recuadro

Dos bodas

Los invitados a la boda de Belén Esteban iban de un clásico nada escandaloso digno de todo elogio

Antonio Burgos
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Hay que ver la que han liado Sergio Ramos y Pilar Rubio para que no hablemos de la boda de Belén Esteban con Miguel Marcos. Que se escribe así, Miguel, pero se pronuncia «Míguel». Y, a su vez, hay que ver la que han liado Belén Esteban y Míguel para que no sigamos hablando de las mamarrachadas de la boda de Sergio Ramos, para la que fue cerrada al público, como alquilada, nada menos que toda una Catedral de Sevilla y cortada la circulación en media ciudad y parte de la otra media. En España la nupcial es una industria como otra cualquiera. No, mejor que cualquiera. En ella no ha habido reconversión industrial, ni manifestaciones, ni Puentes Carranza cortados,

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