Banalización generalizada

«No pretendo dar la monserga sobre valores, pero lo que observo con preocupación es que se banalizan hasta esos actos que algunos consideramos fundamentales, y no es raro que, pocas semanas después de haber asistido a una boda, te enteres de que los felices contrayentes se divorciaron al poco tiempo de regresar de la luna de miel»

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EL sentimiento de culpabilidad judeocristiano no propicia el ánimo para muchas alegrías, e incluso puede incitar a la tristeza. Eso de ir arrastrando, desde el mismo momento de nacer, con la pesada carga del pecado te coloca más cercano a considerar la vida como un valle de lágrimas que como una divertida verbena. Esa tremenda metáfora -«valle de lágrimas»- que se inserta en el Salve Regina, parece que proviene de un valle que existía en Israel, llamado así, Valle de Bakah, que significa llanto o lágrimas. Menos mal que al nacer no tienes raciocinio ni comprensión, pero si fuera de otro modo, y te explicaran lo que te aguarda, no faltarían quienes querrían volverse al útero materno y evitar la