La Tercera

Asignaturas pendientes

«Hoy, en la España constitucional, en un contexto muy diferente, continúa siendo residual y fraccionario el conocimiento de la Constitución de 1978. Los cuarenta años transcurridos no nos han permitido aún desarrollar el ansiado sentimiento constitucional»

Actualizado:

LA historia educativa en España arrastra desde hace tiempo dos déficits, no digo que sean los únicos ni exclusivos, que ignoran facetas relevantes en la más integral y completa formación de todo hombre. Lo que nos empobrece no solo como singulares individuos, sino también como activos integrantes de una Nación centenaria. Uno, de naturaleza social y política. Otro, de carácter anímico y estético. Ambos, menos diferentes conceptual y epistemológicamente de lo que pudiera pensarse.

El primero, la escasa atención que hemos prestado a nuestros Textos constitucionales. Todavía hoy insuficiente y fragmentariamente ignorados, cuando no burdamente preteridos o groseramente violentados. Desde el fatídico grito de «¡Vivan las cadenas!» -con el que los absolutistas españoles recibían al anhelado Fernando VII en 1814