La Tercera

Alfonso X y el toro bravo

«Un monarca sabio del siglo XIII y un poeta comunista del XX unidos en la admiración al toro, para la gloria de su cultura, a los que ahora unos políticos indocumentados estarían pretendiendo enmendar la plana con andrajos ideológicos, dispuestos a mandar al matadero a los toros bravos y a las madres bravas que los engendran, hecatombe animalista y desastre humano irreparables»

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A propósito de Alfonso X, el Rey Sabio, y la tauromaquia, se suele citar una de las «Cantigas de Santa María», concretamente la CXLIV, «cómo Santa María guardou de norte un ombre boo en Prasença» (Plasencia), testimonio literario del toro nupcial, y ese «Setena Partida» (título VI, ley IV) en que el monarca condena a «los que lidian con bestias brauas por dineros que les dan», donde no sólo censura a los llamados matatoros, porque en ella reparte estopa a diestro y siniestro. Ni siquiera se salvan los juglares, esos hombres «que públicamente andan por el pueblo o cantan o fazen juegos por precio», poniendo de manifiesto que la razón o sinrazón de sus diatribas iba más allá de la