Acabar con el «gatopardismo»

Hay que cambiar todo, sí,pero para que todo cambie

María Jesús Pérez
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Hoy voy a ser políticamente incorrecta. Porque... me niego a votar con la nariz tapada, como otros muchos españoles que dicen haberse visto obligados a hacerlo desde hace años. O tenemos la opción sobre la mesa de un futuro presidente de Gobierno en condiciones o no vuelvo a dar mi voto a nadie. Ni válido, ni en blanco, ni nulo. Porque para nuestra desgracia, aunque lo tenemos asumido, los ciudadanos no tenemos aún la opción de nombrar a aquel que debe gobernarnos. Esa potestad, en una democracia representativa como la nuestra, la tienen los señores diputados. Sus «ilustres» señorías. ¡Así nos va! Sobre todo en los últimos ocho meses. Al menos, eso sí, elegimos a aquellos que nos representan en

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