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La política española hoy cabe en poco más que un meme. No va más allá de una frase, de un eslógan, un flash

Carlos Herrera
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De no existir el núcleo existencial de Podemos, deberíamos inventar un placebo semejante que nos proporcionase momentos de éxtasis analítico como el vivido a cuenta del retorno del Jedi. De esta tropa tan entrañable como cursi, podemos aseverar variadas hipótesis de trabajo, pero la mayoría de ellas coincidirá en señalar a la formación morada como un grupo social con maneras de secta o, como poco, de pandilla de iluminados al rebufo de un líder algo mesiánico, como los conductores de masas descarriadas.

Efectivamente, a ese puñado de dirigentes menores de Podemos, les cabe el cliché de comportamiento calcado de las sectas tradicionales: uniformidad estética e ideológica, devoción incuestionable por el líder y pautas de interpretación social absolutamente primarias derivadas de

Carlos HerreraCarlos HerreraArticulista de OpiniónCarlos Herrera