Woody Allen, en una imagen de archivo.
Woody Allen, en una imagen de archivo. - FACEBOOK
CINE

Woody Allen, culpable hasta que se vuelva a demostrar lo contrario

Amazon le dejó en la estacada por las presiones del movimiento #MeeToo, pero Mediapro ya le ha encargado otro proyecto

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El modo que tenemos de ver a las personas cambia en función de lo que van marcando los tiempos, y eso es algo positivo. No vemos del mismo modo a Kevin Spacey antes de que decenas de jóvenes le acusaran de acoso sexual, que ahora. Con Woody Allen, uno de los directores de cine más galardonados del séptimo arte, pasa lo mismo, y por eso en estos momentos hay más información en su página de Wikipedia sobre las acusaciones de acoso sexual por parte de su hija que de su carrera.

Ciñéndonos a lo noticiable, este artículo debería versar sobre eso, sobre unas acusaciones de acoso sexual que, aunque fueron legalmente rechazadas en 1993, siguen siendo de actualidad a día de hoy y provocaron que Amazon, que había producido la última película rodada por Allen, cancelara su estreno y cancelara el resto del contrato que le unía con el director neoyorkino.

El qué dirán.

La historia de Allen, Farrow y su hija es la siguiente:

Woody Allen engañó a Mia Farrow en 1991 con la hija adoptiva de ésta, Soon Yi. Desde entonces el director mantiene una relación con ella (se casaron en 1997 y llevan 27 años juntos). Poco después de este suceso (nada agradable para Farrow), la actriz denunció a Allen por acoso sexual de una hija de ambos, Dylan, cuando se encontraban luchando por su custodia.

En 1993, un juez exoneró completamente a Allen.

En 2018, 27 años después, Amazon consideró oportuno no estrenar el filme de Allen, acabando con su racha de más de 30 años estrenando un trabajo cada año.

Estos son los hechos legales. Es cierto que el movimiento #MeToo impulsó a que Dylan, la por entonces niña que según Farrow habría sufrido los tocamientos por parte de Allen, denunciara en público y en primera persona al director. Y encontrara el apoyo de personalidades de la talla de Oprah y actrices de primer nivel.

Esto condenó a Allen. Sí. A diferencia de Harvey Weinstein o Spacey, que han confesado sus cientos de fechorías, él no lo ha hecho. Ha seguido negando que le hiciera nada a su entonces hija pequeña. Y, repito, pese a que ya a principios de los noventas fue condenado por el público y por la prensa, un juez lo exoneró.

Pasaron los años y todo aquello quedó olvidado. Sin embargo, los tiempos han cambiado y Allen ha vuelto a ser condenado. Ha sido declarado culpable habiendo sido declarado antes por la Justicia inocente.

Ha sido declarado culpable por Amazon. Vivimos en el mundo de la imagen y del qué dirán. La compañía de Seattle bien podría haber decidido no contratarle si creía que hace tres décadas había abusado de su hija. No lo hizo porque cuando firmó su contrato no había en marcha ningún juicio público. En los últimos meses sí lo había. Y Amazon no se la juega. La pela es la pela. Así que ha condenado a Allen.

No pretendo con este artículo afirmar categóricamente que es inocente, pero tampoco le encuentro lógica a que se diga lo contrario. Es un caso muy particular, con muchos matices, con mucha mierda provocada por la infidelidad del director hacia Mia Farrow.

Tu marido te pone los cuernos con tu hija adoptiva y algunos meses después lo acusas de acosador. Un juez le dio la razón a Allen, pero Amazon (y Wikipedia y la mayoría de publicaciones del mundo) se la dan a Farrow.

Así es el mundo de hoy en día. Y hay que adaptarse.

Pocos han sido capaces de dar la cara por el director. Entre ellos, Javier Bardén, Penélope Cruz y su expareja y compañera en tantas películas Diane Keaton.

Pero, y finalizo, eso da igual. Los artículos (sin en teoría mojarse), lo declaran culpable. Y eso es lo que hay.

Ahora, Allen ya está preparando un nuevo trabajo con el apoyo de Mediapro Studios. Es una gran noticia. Habrá que ver las campañas mediáticas que surgen cuando la estrene (si llega a hacerlo en esta ocasión). Tiempo al tiempo.