Eva González, junto a Jordi Cruz.
Eva González, junto a Jordi Cruz. - EFE
TELEVISIÓN

Nuevo MasterChef: De la simpatía de Eva González a la chulería de Jordi Cruz

Los cocineros estrella, reyes de la televisión española desde hace algunos años, están encantados liderando en solitario el show de RTVE

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La séptima edición de 'MasterChef' dio comienzo este martes con un cambio sustancial en el show: la no presencia de Eva González y, sobre todo, su no sustitución por algún otro presentador.

Esto significa que los tres cocineros (Samantha Vallejo-Nágera, Pepe Rodríguez y Jordi Cruz) pasan a llevar el peso total del programa.

Y esto, como es lógico, hace que el show pase a ser algo diferente. La tranquilidad, la alegría, el saber estar que le daba la presentadora sevillana se han acabado. Y eso parece que les encanta a los cocineros, como confensaba Samantha en una entrevista:

«Eva está encantada donde está y nosotros estamos encantados sin Eva porque, la verdad, el formato mola más, así que todo el mundo contento».

«Yo soy amiga de Eva para siempre, hemos compartido seis años de camerino pero ya no está aquí, c'est la vie», añadía.

Este tono algo prepotente, de verdad absoluta, es el que parece que va a imponerse ahora en 'MasterChef', como sucedió ayer con Jordi Cruz a la hora de despedir a un aspirante.

En la primera gala del nuevo formato, los jueces/presentadores/amos de cotarro tenían la posibilidad de darle un delantal a cada aspirante después de que estos hubieran cocinado si querían contar con ellos para el programa y para sus equipos.

Así, los dos primeros concursantes, Aleix y Valentín, consiguieron entrar en el show. No así el tercero, Joan, un abogado mallorquín de 30 años que se convirtió en el gran protagonista de la noche.

Los jueces le preguntaron, antes de probar su plato, por qué se había presentado a Masterchef y éste, con aire de desgana, les dijo que «por pasar el rato, sin más».

Esta contestación automáticamente le mandó fuera del programa.

Joan finalizó su risotto con leche de coco y un toque de curry y escuchó las críticas de los escandalizados cocineros estrella.

«Mi valoración es un no. Y tenía que haber sido incluso antes de probar el plato. Solamente esa actitud, después de 25.000 personas fuera... y entras caído ya. Es como cuando entras a un partido diciendo: “Yo creo que hoy pierdo 3-0”. No, has perdido 6-0. Qué pena», le dijo Pepe Rodríguez.

Samantha también fue clara: «Creemos que estás en el sitio totalmente equivocado, además de que tu plato no está para nada a la altura de este programa».

Hasta aquí, todo normal. Un tipo pasota en un programa que vende ilusión no tiene sentido y es lógico que los jueces lo eliminen. Lo que no fue normal (como no lo ha sido cada vez que la ha usado a lo largo de los años) es la chulería y la falta de respeto que tuvo Jordi Cruz a la hora de echar al aspirante:

«Es la primera vez que me encuentro con esto en 'MasterChef'. Creo 100% lo que he visto: que te da absolutamente igual. Has jugado con mi tiempo, con mi pasión y con mi oficio. Eres mi antítesis. Adiós».

Lo dicho. Antes, en dosis pequeñas, esta chulería de Jordi Cruz le daba jugo al show, era permisible. Pero ahora la no presencia de un conductor de programa ajeno a los fogones puede hacer que a los chefs se les suban (aún más) los humos a la cabeza y que la chulería pase a un primer plano no deseable. Tiempo al tiempo.