Esther Arroyo, en el programa Trabajo Temporal.
Esther Arroyo, en el programa Trabajo Temporal. - RTVE
TELEVISIÓN

Esther Arroyo, feriante y binguera por un día

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Televisión Española emite semanalmente el programa 'Trabajo temporal', un 'docureality' en el que dos conocidos artistas ejercen durante una jornada un oficio que nada tiene que ver con su profesión.

En esta entrega, Esther Arroyo se ha sumergido en el mundo de la feria convirtiéndose en feriante por un día, y los Javis han dejado el glamour del cine para dedicarse al duro trabajo de granjeros.

Desde el primer momento, la actriz y modelo gaditana se mostró encantada por el trabajo que le había tocado desempeñar: «Mi madre me diría que tengo alma de feriante, así que el trabajo me viene al pelo».

Su primera misión del día era la de animadora o ‘speaker’ en el toro mecánico. La actriz mostró su desparpajo y sus tablas animando sin descanso a los que se atrevían a probar la atracción. Aprovechando la ocasión, recordó su propia experiencia en un toro mecánico, en el que terminó boca abajo agarrada al toro mecánico, «pero yo de ahí no me caía».

La siguiente tarea del día también requería de su gracia y de su ocurrente verborrea: le tocaba transformarse en binguera. Para enseñarle el oficio estaba con ella Manoli, quien junto a su marido recorre las ferias en su tráiler-casa para poner en marcha su bingo itinerante. A Manoli le pareció que Esther encajaría perfectamente en su nuevo puesto por ser «muy agradable y dicharachera». La actriz y la binguera congeniaron a las mil maravillas y se tomaron un café mientras charlaban de la vida del feriante.

Tras esta primera toma de contacto, Esther se fue cantar el bingo. No se le dio nada mal y consiguió la aprobación y sonrisas de los que participaban, a los que pidió que la perdonaran si se equivocaba porque era su primer día. Tan bien lo estaba haciendo que la binguera confesó a cámara: «¡Como me descuide me quita el puesto¡».

Para comprobar si el bingo del teórico acertante era correcto, pidió la ayuda de Manoli tras confesar que ella sin gafas no veía nada.

Finalmente, como regalo de despedida, Manoli le dio un bonito tiovivo de juguete.

La última misión de nuestra gaditana fue elaborar algodón de azúcar. Si con el toro mecánico y el bingo puedo demostrar que tablas y charla no le faltan, con el algodón no lo tuvo tan fácil, ya que requiere bastante más pericia de lo que pudiera parecer a simple vista. Con bastante esfuerzo y la ayuda de su compañera, al final logró hacer su algodón de azúcar, aunque tuviera una forma algo extraña…

Al terminar el programa, Esther compartía su reflexión final tras su experiencia como feriante: «Hoy he vuelto a ser una niña. El toro mecánico, el algodón de azúcar, el bingo... Hay algo mágico en las ferias. Todos tenemos grandes recuerdos en ellas pero nunca había pensado en el enorme trabajo que hay entre bambalinas. Me ha impresionado. He probado en primera persona lo duro que trabajan los feriantes para que nunca se pierda la magia. Y me voy con la enorme satisfacción de haberme dejado la piel».