Localizan en Casarrubios del Monte a un joven de 24 años desaparecido en Polonia hace un mes y medio

Estaba desarrapado, sin dinero y agotado físicamente al llevar cuatro días sin comer

MANUEL MORENO
ToledoActualizado:

La amarga aventura de un joven polaco desaparecido, que llevaba cuatro días sin comer, acabó este miércoles en Casarrubios del Monte, después de recorrer 2.800 kilómetros desde su país hasta esta pequeña localidad toledana de 5.500 habitantes.

Dos policías locales de Casarrubios, que acababan de entrar de servicio, identificaron por la mañana en la plaza de san Agustín a K. E. B., de 24 años, que había desaparecido de su casa en Polonia hacía mes y medio. Su familia había denunciado su ausencia antes las autoridades polacas y se había dictado un señalamiento internacional para su localización.

K. E. B. procede de Żywiec, una ciudad de unos 35.000 habitantes en el sur de Polonia, a unos 30 kilómetros de la frontera con República Checa y Eslovaquia. Para recorrer los 2.800 kilómetros que separan Żywiec de Casarrubios del Monte, el joven enlazó varios trenes y caminó a pie desde Madrid hasta llegar a una de las plazas céntricas del municipio toledano, al sur de la provincia.

Este miércoles, sobre las 9.40 horas, dos agentes municipales trataron de identificarle. Su aspecto era el de un indigente: sucio, desarrapado, sin dinero y agotado físicamente. Vestía una camisa sin mangas, un pantalón corto, chanclas y llevaba una pequeña riñonera. Estaba tumbado sobre un banco de la plaza de san Agustín, a cien metros del Ayuntamiento, y con los brazos tapándose la cabeza.

Los policías charlaron con el joven, en inglés y con mucha dificultad, por lo que tuvieron que localizar un intérprete: un albañil polaco vecino del pueblo cuya inestimable ayuda sirvió a los agentes para conocer que el joven llevaba cuatro días sin comer. Además, les contó que utilizó varios trenes para llegar desde Polonia a España, pero no les dijo por qué había desaparecido de su casa.

K. E. B. mostró su tarjeta de identidad a los agentes, quienes confirmaron con la Policía Nacional que sobre el joven había un señalamiento internacional para su localización. Entonces, la Policía Local y el Ayuntamiento de Casarrubios contactaron con la embajada y el consulado de Polonia en Madrid, además de hablar con familiares de K. E. B.

Más tarde se acordó que el chaval fuera a un centro de acogida en Madrid. En un principio, las autoridades municipales barajaron la posibilidad de que el joven volviera a la capital de España en un autobús, aunque la idea se desechó, ya que se temía que cambiase de opinión y desapareciera de nuevo.

Agua y un bocadillo

Finalmente, se optó por trasladarlo en un taxi hasta Madrid, pagado por el consistorio toledano, después de que el joven manifestase que quería volver a su país con sus padres y familiares. Antes de que K. E. B. se marchara, el Ayuntamiento y la Policía Local le proporcionaron un bocadillo y agua. Y un médico del consultorio de Casarrubios confirmó también que se encontraba bien físicamente para emprender el viaje.

En el centro de acogida madrileño, K. E. B. pasará unos días hasta que el consulado de Polonia en Madrid le pague un billete para que regrese a su casa, en Żywiec, donde se reencontrará con su familia.