Describen el primer vivero conocido de mantarraya del mundo
Describen el primer vivero conocido de mantarraya del mundo - G.P. Schmahl / FGBNMS

Describen el primer vivero conocido de juveniles de mantarraya del mundo

En un santuario marino localizado en el golfo de México

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La Institución de Oceanografía Scripps de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos), en colaboración con la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), han descrito el primer vivero de mantarrayas juveniles del mundo. Se ubica, concretamente, en el golfo de México, frente a la costa de Texas, en el santuario marino «Flower Garden Banks» gestionado por la NOAA.

«Las crias de mantas están prácticamente ausentes de casi todas las poblaciones de manta en todo el mundo, por lo que se sabe muy poco sobre la etapa de la vida juvenil de la especie», explica Joshua Stewart, el autor principal del estudio, publicado recientemente en la revista Marine Biology.

Stewart ha pasado los últimos siete años estudiando mantarrayas, pero nunca había observado un juvenil de la especie en su medio natural hasta que se desplazó a «Flower Garden Banks» en 2016. Fue un «encuentro raro», asegura. Después de notar otras pequeñas mantas en el área, habló con el personal del santuario marino estadounidense para ver si tal coyuntura ocurría con regularidad.

Tras examinar los datos de 25 años de registro de inmersión e identificación con fotos recopiladas por los buzos de investigación del santuario, Stewart y sus colegas determinaron que alrededor del 95% de las mantas que visitan «Flower Garden Banks» son juveniles.

Santuario prístino

«Flower Garden Banks» es un santuario prístino situado a unos 100 kilómetros al sur del estado Texas (Estados Unidos). Alberga ecosistemas de arrecifes de coral que se han mantenido en condiciones más saludables que otros arrecifes del mar Caribe y el golfo de México.

Los responsables de «Flower Garden Banks» quieren expandir el área protegida dentro del santuario marino estadounidense

Los investigadores sospechan que las mantas juveniles pasan tiempo en las orillas relativamente poco profundas para recuperar la temperatura corporal después de acceder a aguas profundas y frías fuera de la corriente continental. Ciertos tipos de zooplancton, que se sabe que constituyen el alimento favorito para las mantas, son más abundantes en dichos hábitats más profundos.

El norte del golfo de México alberga varias especies de tiburones grandes, los cuales pueden suponer un peligro para las mantas pequeñas y juveniles que buscan calentarse «tomando el sol en la superficie», comentan los expertos. Éstos, sin embargo, creen que los ejemplares estudiados se retiran a la seguridad relativa de los bancos después de zambullirse en aguas frías en alta mar. Para confirmar su hipótesis, comenzarán a etiquetar mantas juveniles para rastrear sus movimientos y comportamiento de buceo.

El descubrimiento del primer vivero de juveniles de mantarraya en el mundo subraya la importancia de las áreas marinas protegidas para garantizar los esfuerzos de conservación, subrayan los autores. «Las mantarrayas están amenazadas a nivel mundial por la pesca selectiva y la captura incidental», añaden. De hecho, las mantarrayas gigantes se incluyeron en la lista de especies amenazadas en Estados Unidos en enero de este año.

Los responsables de la gestión de «Flower Garden Banks» están buscando activamente expandir el área protegida dentro del santuario para agregar arrecifes y bancos adicionales ubicados en el noroeste del golfo de México, algunos de los cuales también son conocidos por proporcionar hábitats para las mantarrayas. «En ninguna otra parte del mundo se ha reconocido un área de cría de mantarrayas, lo que aumenta la importancia del santuario para estas especies pelágicas», destaca George P. Schmahl, superintendente del santuario marino.

«Hay muchas cosas que no sabemos acerca de las mantas y eso es emocionante desde una perspectiva científica: hay muchas preguntas que aún esperan respuesta», sugiere Stewart. «Desde una perspectiva de conservación, entraña, además, que muchas de las respuestas serán significativas y tendrán un impacto en la administración», concluye el biólogo.