Si tienes una de estas enfermedades no debes ponerte al volante

Un ataque de estornudos por alergia puede hacer que conduzcamos durante más de 800 metros sin la atención suficiente

MADRIDActualizado:

Un ataque de estornudos, padecer algún tipo de fobia, diabetes, esquizofrenia o párkinson pueden provocar que nos convirtamos en un peligro en la carretera. Como ejemplos, padecer una alergia puede hacer que conduzcamos durante más de 800 metros sin la atención suficiente si nos da un ataque de estornudos. Además el 20% de las personas que sufren fobias al volante dejan de conducir, y determinados pacientes diabéticos deben renovar el carné de conducir cada 5 años. Adicionalmente, la DGT prohibe conducir a quienes padecen esquizofrenia, Alzheimer o párkinson

Los conductores pasan una media de 9 horas y 35 minutos dentro del coche de lunes a viernes según el último estudio de Ipsos y The Boston Consulting Group. El automóvil es el lugar en el que más tiempo se pasa, junto con el trabajo o la vivienda, lo que puede tener consecuencias para la salud como lesiones de espalda, problemas digestivos, trastornos de sueño, o alteraciones oculares.

Pero también las personas que sufren ciertas patologías pueden ver cómo disminuye su capacidad al volante, debiendo tener especial precaución para no comprometer tanto su seguridad como la de los demás. Aprovechando que este fin de semana se ha celebrado el día Mundial de la Salud, desde Trive ha realizado un repaso por los trastornos que pueden hacer que los conductores sean más vulnerables al volante.

Patologías que alteran la capacidad de conducción

· Fobias: los últimos datos del INE señalan que más de un 6% de la población tienen algún tipo de fobia, y una de ellas, afecta a la conducción: la amaxofobia. Algunos informes señalan que 1 de cada 9 conductores sufren ansiedad al volante, y que incluso el 20% deja de conducir a consecuencia de ello. Este tipo de trastornos afectan sobre todo a aquellas personas que han sufrido un accidente o un episodio trágico mientras conducían, o a las que padecen brotes de ansiedad y estrés, que se agravan al subirse al coche. Las sesiones de relajación, hipnosis o la reestructuración cognitiva son los tratamientos habituales, que eligen las personas que lo padecen.

· Alergias: se calcula que en España son más de 14 millones las personas que padecen algún tipo de alergia. Conducir bajo los efectos de este tipo de alteraciones durante la primavera puede ser un problema para muchos conductores que tienen que enfrentarse a estornudos, ojos llorosos o moqueo y, como consecuencia, a la pérdida de concentración en la carretera. No en vano, una serie de estornudos continuados puede provocar la pérdida la atención al volante hasta 30 segundos. Teniendo en cuenta que circulando a 100km/h recorremos hasta 28 m cada segundo, podemos llegar a conducir sin la atención suficiente durante más de 800 metros.

· Depresión: desgana, apatía, tristeza o sensación de malestar son algunas de los signos que manifiestan quienes padecen depresión, enfermedad que afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo según la OMS. Quienes padecen este tipo de enfermedad pueden sufrir trastornos de sueño, así como la pérdida de interés por las cosas, lo que afecta directamente a la capacidad de conducción de las personas. Los medicamentos que se utilizan para el tratamiento tienen contraindicaciones que pueden resultar perjudiciales, por lo que desde la DGT suelen recomendar a quienes la padecen que durante los primeros momentos del tratamiento eviten ponerse al volante, así como el consumo de alcohol o drogas que puede agravar algunos de los síntomas.

· Diabetes: los pacientes de diabetes también se encuentran limitados. Según la DGT, El factor que se asocia a mayor riesgo de accidentalidad de tráfico en diabéticos es tener antecedentes recientes de hipoglucemia severa. En general, se cree que los diabéticos de tipo I suelen tener mayor riesgo de accidente que los de tipo II. La licencia de conducción de los conductores no profesionales (AM, A1, A2, A, B, B+E) con diabetes tipo 1 y 2, independientemente de si se tratan con insulina o con fármacos hipoglucemiantes, tiene un período máximo de vigencia de 5 años, tras los cuales se deberá volver a renovar el permiso de conducir. Sin embargo, puede variar a criterio facultativo.

· Anemia: este tipo de enfermedad se produce por falta de hierro y vitaminas, y aunque existen diferentes niveles de anemia, quienes la sufren de tipo severo, pueden sentir fatiga, mareos, sudoración o taquicardias, síntomas que al volante pueden ser altamente peligrosas. Por ello, es recomendable no coger el coche, a menos que el médico lo permita.

· Enfermos del sistema nervioso o muscular: aquellas personas que padecen enfermedades como la esquizofrenia, Alzheimer o párkinson se encuentran con frecuencia con síntomas como la rigidez muscular, temblores o alteraciones de la mente. La legislación vigente, Reglamento General de Conductores vigente (RD 772/1997) no permite conducir a quienes padecen este tipo de enfermedades que afectan al sistema motor, sensorial o de coordinación.

· Apnea del sueño: se trata de la interrupción de la respiración tras conciliar el sueño y precedida de un ronquido fuerte e intenso que dura unos 10 segundos. Si este proceso se repite 5 veces durante el sueño se denomina Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño y hace que quienes lo padecen tengan problemas como dolores de cabeza matinales, somnolencia, déficit de atención, u otros más graves como presión arterial alta, insuficiencia cardiaca o accidentes cardiovasculares. Quienes tienen este tipo de alteración puede poner en peligro la seguridad vial y por lo tanto necesitan presentar un informe médico favorable para la obtención o renovación del carné de conducir.

Cuidar de la salud y en concreto de la capacidad visual, auditiva, así como del sistema locomotor o cardiovascular es fundamental a la hora de ponerse al volante, tanto por propia protección como para mantener la seguridad vial. Por todo ello, es importante someterse a chequeos periódicos y ser precavidos.