A prueba el nuevo Kia Ceed: por pintorescas aldeas de pescadores en el Algarve

Con el modelo coreano más «europeo» recorremos las zonas más turísticas del sur de Portugal, un enclave más que llamativo

FARO (PORTUGAL)Actualizado:

La línea costera septentrional de Portugal, El Algarve, es uno de los grandes focos de atracción turística de Europa. Destacan sus playas impresionantes, pintorescas aldeas de pescadores y un clima espectacular. La red de carreteras y autopistas del país vecino han evolucionado significativamente en los últimos años, por lo que la fama de «lugar peligroso» para conducir es algo del pasado.

De idéntica manera ha evolucionado Kia, una marca coreana que con sus últimos modelos ha dado un importante paso en cuanto a calidad, con diseños y acabados europeos. El ejemplo más reciente es el nuevo Ceed, toda una referencia en el segmento C (berlinas), que llega ahora a su tercera generación. El nuevo modelo se ha concebido, diseñado y desarrollado en Fráncfort por los equipos de diseño, desarrollo de producto e I+D de Kia. Y aunque llega al mercado español en el mes de septiembre, nosotros ya hemos tenido oportunidad de conducirlo realizando una ruta turística por el Algarbe Portugués.

Por estas carreteras hemos podido comprobar la suavidad del nuevo motor T-GDi de 1,0 l (inyección directa de gasolina y turbocompresor), que genera 120 CV. Suficientes para mover con soltura al coche, en el que destaca su confort y estabilidad. Al mismo tiempo, el desarrollo del nuevo modelo se ha enfocado en eliminar ruido y vibraciones haciendo a la cabina más refinada que nunca.

Como punto de partida de nuestra ruta en el nuevo Kia Ceed es Faro, la capital del Algarve. Una recomendación es la de dejar durante unas horas el vehículo aparcado y darse una vuelta por el centro histórico, conocido como «Cidade Velha». Nos podemos perder entre sus estrechas callejuelas adoquinadas rodeadas de edificios con encanto hasta llegar a la Catedral, el campanario (al que se puede subir para contemplar las vistas de Faro) y el Arco del Reposo. Desde el centro de Faro nos podemos desplazar hasta Ihla Deserta, una de las playas mejor conservadas. Para llegar al área deshabitada de la ría Formosa deberemos acceder por mar desde el puerto Porta do Sol.

De vuelta al coche, y desde Faro, podemos tomar la carretera en dirección a España, y así detenernos en la población de Tavira, situada a tan solo 85 kilómetros de la frontera con Huelva. En esta población deberemos visitar el puente romano, y los restos dejados por fenicios y árabes. Sobre su mezquita se construyó, en el siglo XIII, la iglesia gótica de Santa María do Castelo, el monumento más célebre de Tavira.

Si continuamos nuestra ruta enseguida llegaremos a Olhão. Una población mucho más tranquila que Faro y con menos presencia de turistas. Conserva un interesante barrio de pescadores, y donde podemos aprovechar para comer alguna de sus especialidades. En el mes de agosto podemos aprovechar que se celebra, entre los días 10 y 15, un famoso Festival del Marisco. Olhao no está situada exactamente en la orilla del Atlántico, sino que le separa de él el Parque Natural de la Ría Formosa, una serie de rías, lagunas e islas que hay que atravesar en barco para llegar a las islas que ya limitan con el mar y que disponen de fantásticas playas, como la de Armona.

Por supuesto, no podemos dejar el Algarve sin visitar Albufeira. Ofrece prácticamente todo lo que se puede pedir a un destino de vacaciones: una playa enorme, actividades recreativas y de ocio, un bello casco antiguo, y una gran variedad de restaurantes, tiendas y bares.