Ford Mustang: en qué ha cambiado el deportivo americano en 2018

Ford renueva su icónico «pony car» con más tecnología y motores actualizados

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Cumplir años manteniéndose joven y ágil, y crecer y madurar sin perder la esencia de lo que somos. El deseo que todo el mundo querría para sí lo hace realidad año tras año el Ford Mustang, que este 2018 se renueva para afrontar con la misma frescura su primavera número 54.

En el largo medio siglo que ha pasado desde que la primera unidad, de tipo convertible saliera de la línea de producción, el deportivo americano por excelencia ha mantenido su icónica silueta, que inauguró el segmento «pony car» y suficientes argumentos bajo el capó para sacar una sonrisa al piloto más exigente. Virtudes que le han llevado a conquistar ambos lados del Atlántico, ya que el Mustang se ha erigido en el deportivo más vendido del viejo continente, y de todo el mundo.

Solo en España se han entregado más de 1.100 desde su introducción en el mercado comunitario, en 2014. El 47%, de la versión GT, con el motor más poderoso de la gama, un V8 de delicioso rugido. La mayoría además con carrocería Fastback, preferida a la descapotable por un 80% de los compradores.

El lavado de cara de su sexta generación, con ligeros cambios estéticos que afectan sobre todo a la parrilla, llegará a los concesionarios en primavera. Pretende defender su «pole position» en ventas gracias a lo último en tecnología de seguridad y asistencia a la conducción, como control de velocidad adaptativo y asistencia de precolisión, y una gama de motores mejorados y adaptados a las nuevas normativas medioambientales, y también algo menos «tragones».

Vídeo: así ruge el motor V6 del Mustang GT 2018
Vídeo: así ruge el motor V6 del Mustang GT 2018

El V8 ofrece ahora 450CV (29CV más), y el 2.3 EcoBoost, 290 (24 menos, por la nueva normativa de emisiones europea, aunque a cambio su par se incrementa), con consumos homologados de 12,1 y 9 litros, respectivamente. Ambos garantizan una respuesta brillante, aunque especialmente reseñable, por menos esperada, es la del segundo, cuyo par máximo se alcanza desde muy bajas revoluciones. Implica renunciar, no obstante, a la estimulante sonoridad del propulsor de cilindros en «uve», una pérdida minimizada por el excelente trabajo de los ingenieros de Ford, que han dotado a este motor de una sonoridad muy buena.

Los dos propulsores, que homologan consumos de 12,1 y 9 litros, respectivamente, pueden combinarse con un cambio manual de seis velocidades de tacto agradable o con una precisa caja automática de diez.

Entre las novedades en equipamiento destaca la inclusión de dos nuevos modos de conducción, Drag (para carreras de aceleración lineal), y el personalizado MyMode. Ambos se unen a los cuatro modos anteriores: Normal, Sport, Circuito y Húmedo/Mojado, actuando sobre la respuesta del acelerador, la transmisión (automática), la dureza de la dirección y la calibración del control de estabilidad; el diferencial de deslizamiento para evitar pérdidas de tracción y, como opción, la suspensión adaptativa electromagnética MagnaRide (2.200 euros).

En el apartado de infoentretenimiento, el Mustang 2018 incluye el sistema Sync 3 para vincular totalmente el teléfono al coche, y compatibilidad mediante AppLink con Apple CarPlay y Android Auto. También reseñable es el nuevo cuadro de instrumentación digital, con varias visualizaciones para el tacómetro y el velocímetro, incluyendo una que rinde homenaje al superdeportivo Ford GT, y la botonera en el cuadro central, inspirada igualmente en los vehículos de competición. En el caso de la versión GT, destaca además el escape activo, que permite configurar la rumorosidad del motor y del escape para, por ejemplo, evitar atronar en horario nocturno.