Conducir tras un ictus: lo que debes hacer

Si se ha sufrido un accidente isquémico transitorio no se podrá conducir hasta transcurridos al menos 6 meses y, si se trata de un infarto o hemorragia cerebral, hasta al menos 12 meses de establecidas las secuelas

MadridActualizado:

Evitar accidentes es una prioridad para la Dirección General de Tráfico (DGT) ya que el número de víctimas en las carreteras sigue aumentando. Por lo tanto, evitar posibles percances con el coche si se consume algún tipo de medicamento que puede provocar mareos o somnolencia; se está enfermo, o incluso se acaba de salir de una operación o tratamiento médico, es posible y necesario.

La prioridad número uno en caso de ictus es acudir con rapidez a servicios sanitarios especializados e iniciar el tratamiento específico: es cuestión de horas. Dependiendo de cada caso, el paciente conductor tendrá, o no, secuelas. Si las hay, la rehabilitación y, si son necesarias, las ayudas técnicas en el vehículo facilitarán que el paciente pueda volver a conducir. En todo caso, hasta pasados 6 meses sin manifestaciones no se puede volver a hacerlo.

Javier Álvarez, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid, detalla que los ictus, o accidentes cerebrovasculares, consisten en la brusca interrupción del suministro de sangre a cualquier parte del cerebro (aunque también pueden afectar a otros órganos, en particular al ojo-retina). En unos casos se produce porque el vaso sanguíneo –arteria– que lleva sangre se obstruye; por ejemplo, por un coágulo (accidente cerebrovascular isquémico). En otros, se «rompe», pasando sangre al cerebro (accidente cerebrovascular hemorrágico).

Las consecuencias del ictus dependen principalmente del área o áreas del cerebro afectadas y de la rapidez con la que se instaure el tratamiento. De ahí que la prioridad sea detectar el ictus y acudir con máxima urgencia a servicios hospitalarios, en especial si disponen de unidades de ictus.

El ictus es un proceso agudo y cada vez más frecuente en los países desarrollados como consecuencia del envejecimiento de la población. En muchos casos está asociado a problemas de ateroesclerosis (elevada concentración de colesterol en sangre), problemas vasculares y cardíacos. Las formas hemorrágicas están más asociadas a problemas de tensión arterial elevada.

Síntomas de ictus

El cuadro se inicia de forma súbita, en minutos, aunque puede progresar y fluctuar a lo largo de horas. Los síntomas incluyen al menos uno de los siguientes:

-Alteración del lenguaje (palabras o sílabas cambiadas, palabras ininteligibles, detención del lenguaje, problemas para comprender...).

-Pérdida de fuerza de un lado del cuerpo, con o sin afectación de la cara (desviación de la comisura bucal).

-Pérdida o alteraciones de la sensibilidad de un lado del cuerpo, con o sin afectación de la cara.

-Pérdida de visión por uno u ambos ojos, o por un lado del campo visual.

-Pérdida del equilibrio, imposibilidad para mantenerse en pie y caminar.

-En ocasiones, cefalea súbita muy intensa.