Mercedes-Benz Clase G: la eterna juventud de un cuarentón en forma

La marca celebra el aniversario del modelo estrenando una nueva motorización diésel de 330 CV

Graz (Austria)Actualizado:

No cabe ninguna duda. 2019 es el año de las celebraciones de marcas y modelos legendarios. Pero entre todos ellos pocos se han mantenido tan fieles a sus orígenes como el Mercedes-Benz Clase G. A sus 40 años se puede considerar como un «cuarentón atractivo», que tan solo sutilmente ha variado su estética, y ha logrado mantener toda su forma y agilidad, así como sus cualidades prácticamente únicas para el 4X4.

Porque al contrario de lo que ha sucedido con otros vehículos, el Clase G no solo no ha perdido facultades, sino que ha logrado superarse a sí mismo, consiguiendo mejorar notablemente el comportamiento en carretera y autopista, e incrementando sus facultades como todo terreno puro...y duro.

El Clase G nació como vehículo militar, y durante sus 40 años de historia, o 50 si comenzamos a contar desde que se inició el proyecto sobre el papel, ha mantenido esa faceta como vehículo sobradamente preparado para circular en las condiciones más duras, pero también se ha adentrado en el segmento de los automóviles de uso civil, igualmente capacitado para el 4X4, pero con toda la tecnología y lujo disponible.

El proyecto que nace a principios de los años 70 del siglo pasado como contrato de cooperación entre la antigua Daimler-Benz AG y Steyr-Daimler-Puch en la ciudad austríaca de Graz, donde en la actualidad se sigue fabricando. La tracción integral y los bloqueos de diferencial con una acción de bloqueo del 100% forman parte desde siempre del modelo «G», al igual que el bastidor de travesaños.

En 1975 se toma la decisión de iniciar la producción en serie de los modelos G, y se amplía y traslada para ello la planta de Graz, donde los procesos manuales están presentes en las líneas de fabricación. Casi se puede decir que, aunque en una cadena y con pequeñas fases automatizadas, el Clase G se monta de manera artesanal. Hasta la fecha, cada ejemplar de la Clase G, incluyendo todas las versiones de la carrocería y motor, así como los modelos AMG, se monta en la planta de Magna Steyr de Graz (Austria), en una única línea de producción. Alrededor de 2000 empleados confeccionan a mano esta 'herramienta' de precisión para su posterior utilización por carretera y todo terreno, haciendo gala de una gran minuciosidad y dedicación que redunda en una máxima calidad. Los expertos guarnicioneros, por ejemplo, cuidan al máximo los acabados de los revestimientos de cuero de alta calidad.

En la fecha de lanzamiento en la primavera de 1979 se ofrecen cuatro motores con una gama de potencias comprendida entre 53 kW (72 CV) y 115 kW (156 CV). Los clientes pueden elegir entre cabrios con batalla corta y Station Wagon con batalla larga o corta. En 1989 los vehículos de la serie 463 marcan el comienzo de una evolución, durante la cual el vehículo todo terreno asimila paulatinamente el progreso técnico. En 1993 esta serie cambia de nombre, pasando a denominarse Clase G.

Numerosas versiones especiales del vehículo todo terreno acreditan su versatilidad; por ejemplo, en cuerpos de policía y bomberos o en servicios de rescate. El «papamóvil», un modelo G adaptado, es conocido en todo el mundo. Este vehículo todo terreno Mercedes-Benz 230 G de color blanco nacarado con superestructura especial de cristal acompaña al Papa Juan Pablo II en numerosos viajes a partir de 1980.

Un 80% de todos los vehículos de la Clase G fabricados desde hace ya 40 años permanecen en activo, lo que demuestra a todas luces la magnífica calidad de este legendario todo terreno.

Mercedes-Benz G 400 d

Este cuarenta aniversario ha tenido un regalo especial, el nuevo Mercedes-Benz G 400 d, equipado con un nuevo motor, el diésel de mayor potencia. Se trata de un seis cilindros en línea, que promedia 9,6 l/100 km de consumo, con unas emisiones de CO2 de 253 g/km.

Los alrededores de Graz, y el nuevo circuito de pruebas 4X4 diseñado para someter a los Glase G a las pruebas más duras, y que también ha sido inaugurado para la ocasión, han sido los bancos de pruebas donde hemos podido conducir este modelo conmemorativo.

En lo que se refiere a carretera y autopista, cabe destacar la buena insonorización que se ha conseguido, ya que ni el motor ni los sonidos provenientes del exterior se perciben a la hora de circular por carrera y autopista. Es cierto que es un automóvil muy cuadrado, ya elevadas velocidades el aire se nota al chocar contra el parabrisas y los retrovisores. Pero no es menos cierto que estos sonidos aerodinámicos son tan solo percibibles precisamente por lo silencioso que resulta el Clase G en su conjunto.

Es un vehículo grande y pesado, por lo que, a menos que nos vayamos a un AMG, tampoco podemos reclamar un tacto y una conducción deportiva. Pero sus 330 CV y un rotundo par máximo de 700 Nm disponibles entre 3400 y 4600 rpm, nos garantizan una conducción muy ágil. No se detectan excesivos balanceos, y los acabados de lujo interiores, acompañados por las últimas tecnologías en ayudas a la conducción, así como el sistema multimedia, nos harán olvidar prácticamente que estamos conduciendo un auténtico todo terreno, de los de toda la vida.

La mejora del comportamiento en carretera se debe en gran parte a haber adoptado en el tren delantero una suspensión independiente, manteniendo el eje rígido en el tren trasero, lo que garantiza su buen comportamiento 4X4.

Este comportamiento todo terreno se demuestra precisamente saliendo de la carretera. Subidas de rampas de 45 grados, entrada de 30,3 y salida de 29,9 grados, inclinación lateral de 35, vadeo de 700 milímetros de profundidad, descenso de rampas con el 100% de inclinación son facultades que hemos podido comprobar en primera persona.

Y ello gracias a otro de los regalos importantes de Mercedes-Benz coincidiendo con el cumpleaños del Clase G.

G-Class Experience Center

En la presentación del nuevo modelo G 400 d, hemos podido ser de los primeros periodistas en estrenar el G-Class Experience Center, construido en el antiguo aeródromo Nittner en Kalsdorf, unos 15 kilómetros al sur de Graz.

Este centro ofrece más de 100.000 metros cuadrados de superficie en los que se pueden simular y vivir en primera persona las condiciones de mayor dureza que nos podamos encontrar en la conducción fuera del asfalto.

El centro alberga cuatro módulos de pruebas: una zona todo terreno natural y otra artificial, el G-Rock con distintas rampas ascendentes con pendientes de hasta el 100% y una zona asfaltada en lo que antes habían sido las pistas de rodaje. En estos módulos los conductores pueden sondear sus límites realizando frenadas extremas, atravesando ríos y puentes de troncos, atravesar zonas de barro y cruces de puentes, e incluso subir y bajar escalones sin mayor problema que el de seleccionar la configuración correcta, activar los bloqueos de tracción pertinentes, y mantener las manos en el volante para no perder la trazada.

Casi podríamos decir que incluso sin perder la compostura, pero dados los ángulos y las situaciones que hemos tenido que superar en este circuito de pruebas, no vamos a negar que «hemos sudado la camiseta», llegando a la meta sin problemas no sin dudar de las capacidades del coche, que superó todas las expectativas .

Entre las curiosidades de esta pista de pruebas, el trazado de caminos en la zona todo terreno natural ha sido proyectado en colaboración con expertos, para adaptarlo al terreno de manera que puedan conservarse los árboles y especies vulnerables.