PRUEBA

Fiat 500 L Mirror: familiar y conectado

Este especial monovolumen de diseño italiano presume de un gran espacio interior

MADRIDActualizado:

Hablar hoy en día de un monovolumen es poco menos que referirse a un tipo de vehículo del pasado. Es cierto que este segmento ha perdido peso en favor de los SUV, pero el Fiat 500 L ha ganado a las modas con un diseño muy peculiar que hace que este coche siga siendo una muy buena opción como coche familiar para aquellos que quieren presumir de «algo diferente».

En esta ocasión hemos tenido oportunidad de probar en profundidad el modelo con el acabado especial «Mirror», que ofrece un completo equipamiento en materia de conectividad, con el motor diésel 1.3 16v de 95 CV, y cambio manual robotizado «Dualogic» de 5 velocidades.

Lo primero que llama la atención al entrar en el coche es el gran espacio del que disponemos, tanto para el conductor como para los pasajeros. El 500 L es bastante ancho, por lo que disponemos de una gran separación entre las plazas delanteras, y hasta las puertas. Los asientos son cómodos y una buena postura al volante hace que los kilómetros y el tiempo al volante no se hagan pesados. El espacio se nota también en el maletero, ya que en un coche de 4,24 metros de largo logramos un volumen de carga de 412 litros, que si desplazamos los asientos posteriores unos centímetros aumenta hasta los 455. Si los abatimos este volumen crece hasta los 1.480 litros, con lo que no habría ningún tipo de problema para transportar bultos de generosas dimensiones.

Esta versión especial Mirror se caracteriza por su exclusivo color azul Venezia combinado con el techo en color gris, y detalles cromados. Pero sobre todo destaca su elevado nivel tecnológico enfocado a la conectividad. El coche está equipado con el sistema Uconnect 7” HD Live, preparado para Apple CarPlay y compatible con Android Auto como equipamiento de serie. Esto quiere decir que a través de la generosa pantalla de siete pulgadas podemos acceder a multitud de aplicaciones de nuestro teléfono móvil, como navegación o reproducción de archivos multimedia entre otros. Disponemos además de Bluetooth manos libres, streaming de audio, lector de texto y función de reconocimiento de voz, conector AUX y puerto USB con integración del iPod y mandos en el volante de serie. La cámara de visión trasera y el sistema de navegación integrado TomTom 3D están disponibles como opcionales.

En cuanto al motor, pudiera parecer sobre el papel que los 95 CV de nuestro diésel se podrían quedar algo escasos, pero nada más lejos de la realidad. Durante la prueba, y tras recorrer centenares de kilómetros tanto en ciudad como autopista y carretera secundaria, incluyendo la subida al puerto de Villatoro, se ha mostrado muy eficiente, con un comportamiento que en ocasiones nos hacía pensar que llevábamos más motor bajo el capó. La sorpresa ha sido también la cifra de consumo conseguida, que en todo el transcurso de la prueba no superó los 5 litros de media, muy cerca de los 4,4 oficiales homologados por la marca en ciclo WLTP. Con unas emisiones de CO2 de 104 g/km disponemos de la etiqueta C (verde) de la DGT.

El único punto criticable es el cambio robotizado, al que hay que acostumbrarse. Es cierto que no se trata de un cambio automático como los que estamos más acostumbrados a manejar, por lo que mientras rodamos se notan los intervalos en los que cambia de marcha, y en algunas ocasiones puede llegar a parecer que el coche se queda parado. Con el tiempo uno llega a acostumbrarse a esta especie de «tirones» que se compensan con la comodidad de no tener que estar pendientes del pedal del embrague. Además en todo momento podemos cambiar de marcha de manera manual mediante las levas situadas en el volante.

Con todo este equipamiento el vehículo tiene un precio de 22.600 euros, aunque si aprovechamos la promoción actual para este acabado especial Mirror podemos lograr un precio desde 17.533 € (hasta el 31 de marzo de 2019). Con lo que el precio se convierte en un atractivo más para este modelo tan familiar y conectado.