Citroën C5 Aircross: comodidad y espacio para viajar en familia

Con 180 CV, cambio automático y suspensión con topes hidráulicos, se convierte en una muy buena opción debido a su relación calidad precio

MADRIDActualizado:

El Citroën C5 Aircross ha sido el último de su familia en llegar al mercado, tras el Peugeot 5008, Opel Grandland X e incluso el DS7. Pero no por ello podemos decir que es uno más dentro de esta gama de SUV familiares del grupo PSA. Cada uno de estos vehículos tiene unas características que no hacen especial, y en este caso una magnífica relación calidad-precio, y sobre todo una comodidad y confort inigualables hacen del modelo galo una buena opción de compra como vehículo familiar, para uso urbano en el día a día -siempre teniendo en cuenta sus dimensiones- y para viajes de larga distancia. Si nos fijamos en su aspecto y diseño, aunque en cuestión de gustos la opiniones pueden ser diversas, el estilo heredado del Cactus en la nueva gama de Citroën hacen que este C5 Aircross tenga una imagen fresca y divertida.

Esta imagen está reforzada por unas grandes ruedas de 720 mm de diámetro, una distancia al suelo de 230 mm y las barras de techo que le otorgan cierto espíritu aventurero.

El Citroën C5 Aircross dispone de una amplia oferta de personalización, con 30 combinaciones exteriores asociando 7 colores de carrocería, una propuesta de techo bitono negro y 3 Packs Color formados por inserciones coloreadas sobre el paragolpes delantero, los Airbump en la parte baja de las puertas delanteras o bajo las barras del techo. También dispone de 5 ambientes interiores.

Para esta prueba hemos utilizado el motor diésel de 180 CV y cambio automático EAT8 de convertidor de par, que hace que nos olvidemos prácticamente que las marchas existen ya que en todo momento engrana la velocidad correcta sin que ni el conductor ni los pasajeros lo perciban. Disponemos de tres modos de funcionamiento: normal, Sport y Eco, que modifican principalmente la respuesta del cambio y la sensibilidad del pedal del acelerador.

Los 180 CV encajan perfectamente con las necesidades de un coche de este tamaño y peso. Con él no vamos a practicar una conducción deportiva, pero tanto en autopista como en carreteras de montaña y subiendo puertos el coche va muy suave y no se nota falto de potencia. El consumo medio homologado es de 4,7 l/100 km, aunque en nuestra prueba la cifra se elevó un poco, hasta los 5,3. Una cifra muy buena.

También disponemos del sistema Grip Control, que mejora la respuesta en terrenos con poco agarre, especialmente fuera del asfalto, y el sistema de asistencia de velocidad de descenso, que nos permite afrontar fuertes pendientes de bajada con seguridad cuando circulamos por pistas sin asfaltar.

Pero si algo llama la atención del vehículo es su comodidad, toda una referencia en confort y modularidad. Equipado con suspensión de Amortiguadores Progresivos Hidráulicos y con los asientos Advanced Comfort, todos los pasajeros del vehículo tienen la garantía de viajar confortablemente, pasando por encima de los baches y resaltos de la carretera bajo el llamado «efecto alfombra voladora», sin sensación de mareo, y sin los excesivos balanceos típicos de los coches de gran tamaño.

También dispone de una modularidad única con 3 asientos traseros independientes, deslizantes, escamoteables y reclinables, y un maletero con capacidad para 580 litros de carga, ampliables a 720 desplazando los asientos posteriores, o hasta la increíble cifra de 1.630 abatiendo los asientos.

En el C5 Aircross disponemos de 20 tecnologías de ayuda a la conducción, entre ellas el Highway Driver Assist, dispositivo de conducción autónoma de nivel 2, así como 6 tecnologías de conectividad, entre ellas la recarga sin cables para el teléfono móvil. Además disponemos de una pantalla de grandes dimensiones a través de la que accedemos a todos los controles y sistemas multimedia.