El exclusivo Rolls-Royce en el que se puede ver un cielo estrellado de 1919

La característica más atractiva de la última colección de la marca de lujo británica, Wraight Eagle VIII, es el extraordinario cielo estrellado, 1,183 luces LED muestran la disposición del firmamento

MadridActualizado:

Rolls-Royce Motor Cars ha presentado su última Collection Car, Wraith Eagle VIII, a orillas del Lago Como, en el Concorso d’Eleganza Villa d’Este de este fin de semana. Creada por Bespoke Collective en The House of Rolls-Royce, una colección de solo 50 automóviles Wraith Eagle VIIIcontará la épica historia de uno de los momentos cruciales del siglo XX. Se crearán en la Home of Rolls-Royce en Goodwood, West Sussex, un centro de excelencia global en fabricación de lujo.

El capitán John Alcock y el teniente Arthur Brown desafiaron los cielos por explorar para realizar el primer vuelo transatlántico sin escalas en junio de 1919. Los coetáneos de Henry Royce, Alcock y Brown volaron sin escalas desde San Juan de Terranova a Clifden (Irlanda) en un bombardero Vickers Vimy modificado de la Primera Guerra Mundial. El biplano estaba propulsado por dos motores Rolls-Royce Eagle VIII de 20,3 litros y 355 CV. Es aquel extraordinario motor el que da nombre a esta colección. Rolls-Roycecelebra los 100 años de tal hazaña con una colección muy contemporánea que se dirige a los aventureros de hoy día, a la vez que homenajea a quienes cambiaron el curso de la historia.

«No sé qué deberíamos admirar más: si su audacia, su determinación, su habilidad, su ciencia, su avión, sus motores Rolls-Royce, o su buena suerte», apuntaba Winston Churchill, a colación del peligroso viaje que supuso un avance inconmensurable en la sociedad del siglo XX. Aquel hito se convirtió en leyenda y se ganaron un lugar junto a Donald Campbell, CBE en el club más selecto del mundo; aquellos que estiran los límites del esfuerzo humano para lograr récords aparentemente imposibles por tierra, mar y tras esto, aire. ¿Su única característica vinculante? La potencia de Rolls-Royce.

El dúo tuvo que afrontar todos los desafíos posibles que un aviador podría encontrarse. Los motores Rolls-Royce Eagle VIII fueron los únicos componentes que resultaron ser indestructibles. Los motores propulsaron el vuelo a velocidades inimaginables anteriormente, con una media de 185 km/h. El peligro no puede infravalorarse. Los instrumentos de radio y navegación fallaron casi de inmediato, lo que dejó a los pilotos volando sin ayuda por la noche, atravesando densas nubes y niebla helada durante muchas horas, a veces boca abajo. Al final, emergieron de las nubes y, con la extraordinaria habilidad de Brown como piloto, volaron de las estrellas a la costa de Irlanda.

Torsten Müller-Ötvös, director ejecutivo de Rolls-Royce Motor Cars, indicaba: «Wraith Eagle VIII es a la vez un objeto de deseo; un homenaje a los héroes y un protagonista para los visionarios de hoy. Esta colección de Rolls-Royce pone de manifiesto las extraordinarias capacidades de nuestro Bespoke Collective de The Home of Rolls-Royce en Goodwood, West Sussex (Reino Unido). Bespoke sigue siendo la joya de la corona de la marca, creando artículos de lujo que desafían la moda de los fabricantes de lujo en masa que utilizan opciones de «marcar casilla» para responder a la demanda de los clientes».

El exterior del Wraith Eagle VIII Collection Car evoca la fascinante aventura nocturna de Alcock y Brown. Envueltos en gris metalizado con Selby en dos tonos superiores, los colores están separados por una línea de latón, una pista de los detalles que hay dentro. Las paletas negras de rejilla son una referencia inmediata al carenado del motor Rolls-Royce Eagle VIII del avión Vickers Vimy. Las ruedas están pulidas parcialmente con un acabado de sombra translúcido.

El interior, exquisitamente ejecutado, refleja la tonalidad exterior. El gris Selby y el cuero negro están acentuados con latón, que evoca el sextante de latón que esencial en el éxito del viaje transatlántico. Con una ejecución contemporánea, el material llena zonas claves por toda la cabina de la colección. Las cubiertas de latón de los altavoces representan la distancia de vuelo estimada de 3.025 km y los monogramas RR están bordados en hilos de color latón en los reposacabezas. Un destello de latón complementa los paneles de la puerta del piloto, mientras que la puerta del conductor incluye una placa de latón con la cita de Churchill en la que se elogia el extraordinario logro del dúo.

Inspirado en el vuelo nocturno de los intrépidos héroes, el salpicadero es una interpretación moderna de la vista que la pareja habría disfrutado a medida que se acercaban a tierra. Lleva incrustación intrincada de oro, plata y cobre en eucalipto ahumado, que representa el gran detalle que se ve en imágenes nocturnas de la Tierra desde arriba. La escena se extiende a la consola central y proporciona una experiencia emotiva e inmersiva para los ocupantes de hoy. Por abajo, los lados acolchados bordados en latón del túnel central lanzan un guiño al Vickers Vimy con motor V12.

El reloj de un Rolls-Royce suele considerarse una joya; muchos clientes eligen este lienzo para contar la historia de su automóvil en miniatura. Wraith Eagle VIII no es una excepción. Nuestros intrépidos pioneros contaron que su cuadro de mandos se congeló debido a la gran altitud y las malas condiciones, en referencia a la única iluminación proveniente del brillo verde de la iluminación del panel de control y la explosión de la llama del motor de estribor. En homenaje a esto, el Bespoke Collective de Rolls-Royce ha fabricado con maestría un reloj con un efecto de fondo helado que brilla con un verde tenue en condiciones de conducción nocturna. La manecilla roja de la hora queda sobre líneas inspiradas en una brújula en la esfera del reloj, mientras que debajo están grabadas las coordenadas de la ubicación de aterrizaje.

Quizá, la característica más atractiva de la colección sea el extraordinario y exclusivo cielo estrellado. 1,183 luces LED muestran la disposición del cielo en el momento del vuelo en 1919. La trayectoria del vuelo y las constelaciones están bordadas con hilo de latón, mientras que el momento exacto en que la pareja se elevó sobre la nube para surcar el cielo lo indica una luz roja de fibra óptica. Las nubes están bordadas y hay una placa que reza: «La disposición del cielo a mitad de camino 00.17, 15 de junio de 1919, 50" 07’ Latitud Norte - 31" Longitud Oeste» muestra el punto medio del trascendental viaje.