Vladímir Putin a su llegada al Fuerte de Brégançon
Vladímir Putin a su llegada al Fuerte de Brégançon - Reuters

Putin espera de Macron un «talante nuevo» respecto a Rusia

El primer mandatario ruso y su colega francés coinciden en la necesidad de preservar el acuerdo nuclear con Irán, pero prácticamente en todo lo demás discrepan

Corresponsal en MoscúActualizado:

El presidente ruso, Vladímir Putin, no pidió a su homólogo francés, Emmanuel Macron, que le recibiera hoy en el Fuerte de Brégançon. La idea partió del líder galo, que a buen seguro se esmerará en los agasajos a su invitado ruso. Pero el inquilino del Kremlin, arrinconado internacionalmente por su política hacia Ucrania, se deja querer.

Según algunos observadores moscovitas, Putin espera que, Macron demuestre un «talante nuevo» hacia su país mientras deja claro ante sus conciudadanos que Rusia es solicitada porque, pese a todo, sin ella no se puede avanzar en la resolución de muchos de los principales problemas que el mundo tiene planteados.

El primer mandatario ruso y su colega francés coinciden en la necesidad de preservar el acuerdo nuclear con Irán, pero prácticamente en todo lo demás discrepan. Sobre todo en lo que se refiere al conflicto entre Moscú y Kiev. Tras sus dos victorias aplastantes, en las elecciones presidenciales y en la legislativas, el nuevo presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se apresura a sacar del punto muerto los acuerdos de paz de Minsk.

Para ello, Zelenski ha pedido ayuda, entre otros, a Macron. Se trataría de convocar una nueva reunión del Cuarteto de Normandía (Francia, Alemania, Rusia y Ucrania) para conseguir como primera medida un intercambio de prisioneros y reactivar el diálogo, las negociaciones y el proceso de normalización en su conjunto.

El presidente francés apoya las propuestas de Zelenski, quien además desearía que entre los países garantes de lo acordado en Minsk en febrero de 2015 estuvieran también Estados Unidos y el Reino Unido. Pero Putin insiste en que lo primero que tiene que hacer Kiev es sentarse a hablar con los rebeldes separatistas de Donetsk y Lugansk, considerados «terroristas» en Ucrania y a quienes cualquier concesión pondrían al presidente ucraniano en apuros. Moscú no ha descartado categóricamente la incorporación de EEUU y Reino Unido al Cuarteto de Normandía, que sería entonces sexteto, pero no lo ve con muy buenos ojos.

La cuestión ucraniana está directamente relacionada con las sanciones impuestas por Occidente a Rusia y, aunque a Putin no le gusta andar rogando que le sean levantadas, el asunto es de importancia vital si de lo que se trata es de que la Unión Europea y Rusia restablezcan sus relaciones. Putin ya no quiere pedir nada, pero no cesa de repetir que las sanciones «perjudican, no sólo a Rusia, sino también a quien las aplica», ya que Moscú como respuesta mantiene un embargo a los productos agroalimentarios de la UE.

Siria y el apoyo sistemático de Moscú al régimen de Bashar al Assad, con participación de la aviación rusa en bombardeos muy letales para la población civil en Idlib, es otro de los puntos de desencuentro entre Moscú y París. Así se lo puso de manifiesto Macron a Putin ya la primera vez que se reunieron en mayo de 2017 en Versalles.

En mayo del año pasado en San Petersburgo se volvió a tocar el tema y no hubo avances como tampoco en julio del mismo año, cuando el presidente francés fue a Moscú para presenciar la final (entre Francia y Croacia) del Mundial de Fútbol. Aprovechando la visita deportiva, Putin recibió a Macron en el Kremlin. Meses después, en noviembre de 2018, se vieron de nuevo en París durante los actos conmemorativos del final de la Primera Guerra Mundial.

En cualquier caso, el jefe del Kremlin ya ha tenido una primera satisfacción al escuchar de su homólogo francés que asistirá el 9 de mayo de 2020 en la Plaza Roja de Moscú al desfile militar con motivo del 75 aniversario de la Victoria sobre Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Se rompe así el boicot de los países occidentales a un evento que se ha convertido en una de las principales señas de identidad de la política de Putin.