Masud Barzani, el pasado día 24 en Erbil
Masud Barzani, el pasado día 24 en Erbil - REUTERS

El presidente kurdo Barzani, adalid del referéndum de independencia, renuncia a su cargo

La región autónoma iraquí comienza una etapa de incertidumbre tras su pulso separatista con Bagdad

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Un mes después de su celebración, el referendo de independencia celebrado por los kurdos con el único apoyo internacional de Israel ha terminado por costarle el puesto a Masoud Barzani, el gran impulsor de una consulta que ha obtenido el resultado contrario al esperado. Quien ocupa la presidencia kurda desde 2005, anunció por medio de una carta dirigida al parlamento de la región autónoma kurda (KRG, por sus siglas en inglés) que «después del 1 de noviembre, ya no ejerceré mis funciones y me niego a que mi mandato sea prolongado».

El dirigente, de 71 años, pidió a la Cámara «que se reúna para llenar el vacío en el poder, cumplir la misión y asumir los poderes de la presidencia del Kurdistán». Barzani abandona el cargo, pero su hijo, Nechirvan, es el actual primer ministro y su partido, el Partido Democrático del Kurdistán (PDK), es la fuerza política y militar más importante de la KRG. El clan de los Barzani es una pieza clave del Kurdistán desde los tiempos de Mustafa, padre de Masoud, y fundador del PDK en 1946.

En su nota de despedida, el hasta ahora presente aseguró que seguirá siendo «un peshmerga en las filas del pueblo del Kurdistán y continuará defendiendo los logros del pueblo del Kurdistán». El adiós de Barzani se produjo después de cuatro semanas en las que la respuesta de Bagdad al referendo se ha convertido en una gran operación militar con la que los iraquíes han recuperado todas las zonas en disputa que tenían con la KRG, incluida la provincia petrolera de Kirkuk.

Golpe casi definitivo

La pérdida de los recursos de esta provincia supone un golpe casi definitivo a las aspiraciones independentistas de los kurdos. Los peshmergas han abandonado sus posiciones ante el avance de Irak y Barzani no ha podido pedir ayuda ya que sus aliados tradicionales, Estados Unidos y Turquía, se opusieron abiertamente al referendo y abogan por la unidad nacional.

Tras el shock inicial que provocó el avance de las tropas de Irak, los Gobiernos de Bagdad y Erbil respetan un alto el fuego desde el viernes y sus enviados comenzaron en Mosul una segunda ronda de conversaciones para prorrogar el cese de las hostilidades.