El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, asiste a una ceremonia para conmemorar el vigésimo aniversario del lanzamiento del euro en el Parlamento Europeo
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, asiste a una ceremonia para conmemorar el vigésimo aniversario del lanzamiento del euro en el Parlamento Europeo - AFP

La UE se prepara para extender el calendario del Brexit

Michel Barnier sugiere a Theresa May que cambie sus líneas rojas en la negociación

Corresponsal en BruselasActualizado:

No le gusta a nadie, pero la idea de un aplazamiento de la fecha de desconexión entre la UE y el Reino Unido se abre paso en Bruselas, como única salida a la situación en la política británica que en los dos últimos días ha vuelto al punto de partida. Los embajadores de los países miembros ya han abordado por primera vez el tema, como síntoma de que se está preparando esta decisión, que necesitaría el acuerdo por unanimidad de todos los países.

Entre los europeos aumenta claramente la preocupación por una salida sin acuerdo. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, había instado al Reino Unido a «aclarar sus intenciones lo antes posible», una vez que el Tratado de Retirada fue rechazado por la Camara de los Comunes y ayer el negociador principal de los europeos, Michel Barnier, expresó en un debate en el pleno del Parlamento Europeo su «pesar», recordando que el texto había sido negociado «sobre la base de las líneas rojas del Gobierno británico». En este mismo debate, Barnier ha abierto la posibilidad de que si Londres decidiera modificar esos límites en sus pretensiones negociadoras, «la UE haría lo mismo». Eso significa que el Gobierno británico debería asumir un objetivo en el que mantendría una relación más intensa con la UE, se podría decir que sería algo más cercana al modelo de Noruega que al de Canadá, que es el que ahora está sobre la mesa. Pero lo que unos y otros piden desde Bruselas es que la primera ministra Theresa May vuelva el lunes con ideas nuevas, con algo que justifique una reapertura de las negociaciones, porque de otro modo hay países que no aceptarán conceder esa prórroga más allá del 29 de marzo.

En estos momentos, la única opción que depende solo y exclusivamente de la voluntad de Londres sería la revocación de la carta pidiendo la salida de la UE, lo que dejaría las cosas como están y anularía todo el proceso del Brexit. Para cualquier otra decisión se necesita la unanimidad de los demás 27 países y no todos están de acuerdo en seguir dando vueltas a un asunto envenenado por el laberinto político británico.

Por ello, una tras otra, las capitales están anunciado que empiezan a poner en práctica los preparativos para una salida sin acuerdo, empezando por Irlanda, cuyo jefe de Gobierno ha tenido que desmentir que la primera medida sería precisamente reimplantar la frontera con el Ulster. También Francia se prepara para reforzar su capacidad de reestablecer los controles fronterizos en el Canal de la Mancha.