Pedro Rodríguez - DE LEJOS

Pólvora, gasolina y cerillas

El aislacionismo de Trump se convierte en la última salvaguarda para evitar una guerra con Irán

Pedro Rodríguez
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Desde hace un siglo, sobre todo a partir del colapso del imperio otomano, en Oriente Medio cualquier excusa es buena para recurrir a la violencia: el histórico cisma entre suníes y chiíes, el colonialismo europeo y sus fronteras artificiales, Estados que no son mucho más que tribus con banderas, la génesis de Israel, la Guerra Fría, el integrismo, el tribalismo y toda clase de enfrentamientos étnicos, nacionalismo, populismo, la persistencia de regímenes totalitarios y la incapacidad para lograr cambios políticos de forma pacífica… Se puede decir que es una parte del mundo con un superávit incendiario de pólvora y gasolina. Con el agravante de muchos pirómanos empeñados en jugar con cerillas.

La escalada en curso que enfrenta a Washington con Teherán complica todo ese explosivo paisaje, imposible de entender sin otras claves como el pulso por la hegemonía en la región que enfrenta a Irán y Arabia Saudí, la importancia de la amenaza iraní para Israel y la plena sintonía en forma de cheque en blanco que mantienen el presidente Trump y el reelegido primer ministro Netanyahu. A partir de la retirada americana hace un año del pacto nuclear internacional con Irán, la temperatura no ha hecho más que subir a través de sanciones económicas, supuestas amenazas de ataques inminentes, despliegues militares preventivos, planes de ataque revisados e incluso preocupantes sabotajes al tráfico marítimo de petróleo.

El influyente retorno de los «neocons» a la diplomacia de EE.UU. ha contribuido de manera determinante a esta crisis con tantas ramificaciones, empezando por el embudo petrolero que supone el estrecho de Ormuz por el que transita alrededor del 30% de todo el crudo que se exporta y consume en el mundo. Mike Pompeo, al frente del Departamento de Estado, y John Bolton, desde el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, han logrado imponer un enfoque maximalista. Ante tanta línea dura, el aislacionismo de Trump y su repulsión a prolongados conflictos en el extranjero se están convirtiendo en la última salvaguardia para evitar una guerra con Irán..

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