El joven, considerado por el momento testigo en el caso, se ha mostrado durante el interrogatorio dispuesto a cooperar - EFE

Un hacker de 19 años, detenido por el ataque masivo en Alemania

Los agentes de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) han registrado tanto la vivienda como la basura de un hombre de 19 años en Heilbronn, en el estado federado de Baden-Württemberg incautándose de equipos informáticos

Corresponsal en BerlínActualizado:

Varios días después del hackeo masivo a teléfonos de políticos alemanes, durante los que diferentes expertos han señalado hacia Rusia o China sobre la posible autoría, el único detenido por el momento es un chico alemán de 19 años identificado como Jan S. La policía registró ayer su apartamento en la ciudad de Heilbronn, en el suroeste alemán, en el que incautó ordenadores y cajas de documentos después de rebuscar incluso entre la basura del edificio. Después de varias horas de interrogatorio, la policía no ha informado sobre si está efectivamente relacionado con el hackeo o si colaboró con otros piratas informáticos, aunque el ministro de Interior regional de Baiera, Joachim Herrmann, ha declarado que «todo apunta a que actuó en solitario».

«Trabaja en el sector de las telecomunicaciones, de eso estoy seguro, pero no podría decir en qué empresa», ha declarado a la televisión local un vecino de Jan S., «es un chaval muy reservado, apenas lo vemos en el edificio y por lo que sabemos vive solo».

En Berlín, mientras tanto, prosigue la refriega en la que se han enfrascado las autoridades alemanas de seguridad desde que estalló el escándalo. El ministro alemán del Interior, Horst Seehofer, se reunirá esta tarde con los más altos responsables de Oficia Federal de Seguridad Informática (BIS) y de la Oficina Federal de Protección de la Constitución (VKA), los servicios secretos alemanes de interior, para hacerse con una imagen completa de la investigación, antes de presentar los hechos ante los medios de comunicación. «Prefiero tener hechos sólidos sobre los que hablar antes de dar pistas sobre investigaciones parciales», ha dicho hoy Seehofer, refiriéndose sin citarlos a medios alemanes que han hecho y publicado pesquisas por su cuenta, como el diario Bild, que incluso ha contratado hackers particulares para seguir la pista a los piratas.

Los afectados por el hackeo, a los que la marcha de la investigación resulta «insuficiente», aseguran sentirse «inseguros y vulnerables». El líder de Los Verdes, Robert Habek, de cuyo teléfono fueron publicadas incluso conversaciones por chat con su mujer, ha decidido cerrar sus cuentas de Twitter y Facebook. «Después de otra noche sin dormir, he llegado a la conclusión de que me voy de Twitter. Lo que ha pasado debe terner alguna consecuencia y lo único que puedo hacer por mi parte es borrar mi cuenta», se ha despedido. «Quizá nos hemos dejado fascinar por las redes sociales por su novedad y el potencial que veíamos en ellas, pero si hacemos un balance realista de para qué nos han servido, creo sinceramente que podemos prescindir perfectamente de ellas», ha explicado después en una entrevista radiofónica.

El perfil de Twitter: «G0d»

La policía mantiene silencio sobre la investigación en curso y no hace comentarios acerca de la posibilidad de que el detenido sea autor del perfil de Twitter «G0d» (nombre del tweeter original «0rbit») y «NFO» (nombre del tweeter original «p0wer»), detectado por investigadores periodísticos como el que publicó los datos de los teléfonos hackeados en Internet. Detrás de los citados perfiles se camufal una sola cuenta, la de «dennis567», que el 4 de septiembre de 2018, creó simultáneamente cuentas de usuario en las plataformas extremistas no autorizadas de extrema derecha «Steemit», «busy» y «D.Tube», utilizadas después para publicar links que conducían, en ocasiones previo pago, a los datos hackeados a políticos alemanes.

A principios de 2018, ese mismo hacker atacó los correos electrónicos y redes sociales del presentador de televisión y activista de derechos humanos Tarik Tesfu, que denunció entonces que extremistas de derecha habían robado sus datos y los estaban haciendo circular en sus chats. Según las conclusiones de haclers contratados por el diario alemán Bild Zeitung para llegar al fondo del hackeo, se habría tratado de un ensayo para la acción definitiva, que tuvo lugar el 3 de diciembre. En esa fecha, tras haber acumulado datos durante años de los teléfonos hackeados a casi mil políticos y periodistas alemanes, lanzó en paralelo en sus cuentas un «Calendario de Adviento» que ofrecía links para acceder a ellos en bruto.