Bloques de hormigón en los accesos a un mercadillo navideño en Berlín
Bloques de hormigón en los accesos a un mercadillo navideño en Berlín - EFE

La policía alemana reclama más medios tras el ataque terrorista de Berlín

Las autoridades colocan bloques de hormigón y bolardos en los 60 mercadillos navideños de la capital

BERLÍNActualizado:

La mayoría de los cerca de 60 mercados navideños de Berlín protegieron ayer sus flancos con muretes de hormigón y en los alrededores de la Puerta de Brandemburgo, donde se celebrará la popular fiesta de Nochevieja, se están instalando bolardos de protección adicional, capaces de soportar el embiste de vehículos pesados. Pero el nuevo concepto de seguridad va mucho más allá. El gobierno de Merkel aprobó en su reunión de ayer un proyecto de ley que permitirá la extensión de la vídeovigilancia en los espacios públicos y que refuerza las garantías de la ley de protección de datos a la «protección de la vida y de la libertad», en palabras del portavoz del gobierno, Steffen Seibert.

El proyecto de ley, elaborado por el ministro de Interior Thomas de Maizière como respuesta a las «nuevas amenazas» del terrorismo, permitirá a las cámaras de vídeo filmar áreas públicas, inmediaciones de estadios de fútbol, centros comerciales, estaciones de transporte público, centros deportivos o mercadillos navideños, y su objetivo es aumentar la seguridad no solo ante amenazas terroristas, sino también frente a la delincuencia común, así como prevenir intentos de suicidio e identificar a agresores en casos de violencia de género.

La Policía alemana verá ampliadas, además, sus competencias en materia de registro de llamadas telefónicas y en la utilización de la denominadas «bodycams», cámaras integradas en sus uniformes que permiten utilizar los datos recabados en la identificación de víctimas y agresores o delincuentes y que ya han sido probadas con gran éxito por la policía de Hamburgo. A lo que se añadirán, además, nuevos sistemas para captación y lectura de matrículas de vehículos.

«Todos esos medios deberían estar hace tiempo a disposición de los agentes. Lo ocurrido nos demuestra que ahorrar tanto no es siempre lo más inteligente», afirmaba ayer Jörg Radek, del sindicato de policía DLF, en abierta crítica a la política de austeridad de Merkel. «Estas nuevas medidas no son efectivas si no abordamos un debate público serio, de fondo, sobre cómo debemos tratar a las personas que sabemos que son o que pueden ser peligrosas, que utilizan identidades falsas, que aparecen y desaparecen de la vista de las autoridades», añadió el también líder sindical de la policía Rainer Wendt, «la gente se siente indignada, con razón, al saber que esas personas circulan libremente entre nosotros, pero ha de saber que es imposible que la policía los vigile a todos».

«No tengo miedo, pero es cierto que me siento más inseguro que antes», decía ayer en el mercado navideño de Gendarmenmarktplatz el jubilado alemán Thomas Seeler, «no entiendo que esas personas no sean expulsadas de Alemania».

La ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, ha puesto el ejército a disposición de las autoridades policiales para colaborar en materia de seguridad interna, pero la policía considera que los soldados carecen de la formación específica.