Macron, presidente de la República francesa
Macron, presidente de la República francesa

Los polémicos consejos de Macron a un joven parado: «Seguro que cruza la calle y encuentra un trabajo»

La conversación del presidente de la República francesa con un joven horticultor sin trabajo ha provocado una gran polémica en las redes sociales

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El diálogo abrupto e intempestivo entre Emmanuel Macron y un joven horticultor que no encuentra trabajo ha precipitado una polémica inflamable.

La tarde del sábado, el presidente de la República ofició de anfitrión ante el público que visitaba libremente el palacio del Elíseo, con motivo de la Jornada del patrimonio nacional.

Entre risas, fotos y parabienes, un joven de 25 años, horticultor, consiguió acercarse a Macron dirigiéndose a él estos términos: «Presidente, lo he intentado todo y sigo en el paro, no tengo trabajo. ¿Qué puedo hacer..?».

Sin miedo al «cuerpo a cuerpo», rodeado de una nube de curiosos, Macron se acercó al joven horticultor, preguntándole: «¿De verdad lo ha intentado todo?». «Si, presidente -le respondió el joven parado-. Estoy inscrito en una oficia de busca de empleo. He dirigido mi currículo por todas partes. Y, nada, nadie me responde…».

Ante la sorpresa de los curiosos que lo rodeaban, Macron respondió: «Estoy seguro que podría encontrar algo. Si cruzo la calle, seguro que encuentro un trabajo. Vaya al barrio de Montparnasse, haga todos los bares, hoteles y restaurantes. Seguro que hay uno donde podrá encontrar un trabajo. Si usted está motivado, en la hotelería, en la restauración, o en la construcción, hay muchas empresas que están buscando trabajadores…».

Tras esa respuesta de Macron, sus guardaespaldas dieron por terminado el diálogo, disolviendo al grupito de curiosos que habían seguido atónitos el diálogo.

La noche del sábado, una frase de Macron se difundió masivamente a través de las redes sociales: «Cruzo la calle y le encuentro un trabajo». A lo largo del domingo, los «consejos» del presidente se han convertido en un escándalo. Para su guardia pretoriana se trata de un lenguaje «crudo, pero realista». Para una gran mayoría de analistas, se trata de un lenguaje «impropio» de un presidente, de una altivez que coquetea con la soberbia, cuando los sondeos confirman una impopularidad considerable: de un 65 a un 70 % de los franceses tienen mala opinión de su presidente.