Vista de un edificio a oscuras durante el último apagón en Venezuela
Vista de un edificio a oscuras durante el último apagón en Venezuela - EFE

Un nuevo apagón vuelve a dejar a oscuras a Caracas y varias regiones de Venezuela

Este es el cuarto apagón nacional que se registra en una semana y se espera que este sábado los venezolanos hagan manifestaciones contra los cortes y pidan la salida régimen

CaracasActualizado:

Los venezolanos están negados a acostumbrarse a los apagones, pero contradictoriamente en las casas están a la mano las velas, los fósforos y las lámparas porque no se sabe en qué momento se irá la electricidad. Cada vez más el régimen da razones al pueblo para repudiar los masivos cortes energéticos y exigir un servicio de calidad, equilibrado y continuo.

A las 19.15 horas, Venezuela quedó completamente, y nuevamente, en total oscuridad. En algunas zonas un «bajón» -un pestañeo- de luz advirtió lo que se avecinaba, en otros lugares no hubo sobreaviso. El corte fue violento. En los hogares hay indignación, se siente y se escucha el rabiar de la gente. Por las ventanas muchos gritaban «Maduro...», para que inmediatamente otros respondieran el ahora usual insulto al presidente usurpador. Las cacerolas también retumbaron en la capital venezolana.

Juan Guaidó, a través de un audio enviado por Whatsapp informó que el corte eléctrico afectó 21 estados. «El régimen incapaz de solucionar ningún problema de los venezolanos. Pero no nos podemos quedar así. Hay que hacer un acto amplio de rechazo», señaló. La electricidad retornó a las 22.00 en algunas zonas de Caracas y progresivamente en otros estados.

Para este sábado, Guaidó ha convocado acciones de calle para rechazar estos mega apagones que tienen al país caribeño paralizado y con incertidumbre. No hay seguridad sobre cuándo habrá corte, o racionamiento, ni cuándo volverá. Pues no hay nada programado, e incluso hay estados en los que la noticia es que llegó la electricidad.

«Aquí estamos y vamos a salir a la calle, a las puertas de las urbanizaciones, de los edificios, a los barrios a los sectores, a expresar nuestro rechazo a este régimen. Los convoco a todos de inmediato a expresar el rechazo ante este régimen. La única salida a esta crisis es ‘fuera Maduro’, el cese de la usurpación, ¡ya basta!», dijo Guaidó.

Y fue precisamente el presidente ilegítimo quien anunció hace pocos días que habría racionamiento eléctrico, y fue él mismo quien pidió comprar velas y tanques de agua como una traducción a que al país aún le faltan horas de oscuridad y días sin una gota de agua.

Sin embargo, ellos acusan a Estados Unidos de atentar contra el sistema eléctrico y hacer hackeos (cibernético) a distancia, ataques electromagnéticos y físico a la más importante hidroeléctrica del país: Guri. Por esto hay seis personas detenidas y calificadas de terroristas por el gobierno usurpador.

El presidente interino ha suplicado a sus compatriotas, que aún están en el país resistiendo, a no acostumbrase a la falta de electricidad: «Ustedes tienen que exigir sus derechos», recordó el miércoles en un acto público en Caracas. En ese sentido, pidió a los venezolanos a salir por todos los rincones del país para insistir en el cese de la usurpación.

El primer apagón masivo se registró el 7 de marzo, pasadas las 17.00 horas, y fue una falla que perduró durante más de 100 horas, y aunque regresó en algunos estados, era un servicio intermitente y dudoso. Mientras que en otras entidades, como el estado Zulia (noroeste), la electricidad es un milagro.

El segundo apagón nacional fue el lunes de esta semana. A las 13.30 horas Venezuela era arropada por la penumbra. Desde entonces, el servicio no ha estado del todo restablecido. Los apagones son ahora cada vez más constantes: el miércoles fue el tercero y el viernes el cuarto.

La estatal Corpoelec sufre las consecuencias de la diáspora venezolana y de la crisis económica, así como también de la ineficiencia del régimen chavista. Según datos expuestos por el ingeniero eléctrico, Winston Cabas, la empresa creada por el fallecido presidente Hugo Chávez en 2007, cuenta con capacidad para 53 mil puestos de trabajo para mantenerla a flote, pero ante la situación del país, 23 migraron y del restante solo ocho mil son ingenieros.

El clímax de esa crisis está reflejada en el caos eléctrico que comenzó en Venezuela hace 12 años cuando Chávez declaró una emergencia en el sector por la sequía que golpeó al país, y posteriormente la aplicación de racionamientos programados en todo el país.

Para solucionar ese problema la Asamblea Nacional, controlada en ese momento por el chavismo, aprobó más de 100.000 millones de dólares para recuperar el sistema eléctrico y hacerlo robusto. Pero la denuncia, en medio de esta crisis acumulada, por parte de la oposición es que ese dinero fue robado porque ahora hay evidencias de que no se le hizo mantenimiento ni se renovó el sistema.

Tanto el Guri, como todas las termoeléctricas y plantas que existen en Venezuela están militarizadas, y, según expertos, es imposible que se puedan atacar. «No hay saboteos, no hay hackeos, no es fácil acceder al sistema eléctrico ni atacarlo desde el exterior», dijo Cabas durante la presentación del Plan País el jueves con que se pretende rescatar a Venezuela de la debacle una vez Guaidó tome el control del poder.