El actual presidente nigeriano Muhammadu Buhari
El actual presidente nigeriano Muhammadu Buhari - Reuters

Nigeria reelige a Muhammadu Buhari como presidente

La oposición liderada por el empresario Atiku Abubakar rechaza los resultados

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El actual presidente nigeriano, Muhammadu Buhari, de 76 años, dirigirá el país más poblado de África durante los próximos cuatro años; será su segundo y último mandato. Entre los principales desafíos que afronta el presidente reelecto está modernizar una economía que lucha por recuperarse de su primera recesión en 25 años (2016-2017). En su agenda también está terminar los proyectos de infraestructura vial y ferroviaria y mejorar el acceso al crédito para emprendedores.

La carrera presidencial entre el actual jefe del Ejecutivo y el empresario Atiku Abubakar, dos pesos pesados de la política nigeriana, prometía ser la más reñida desde el fin del gobierno militar hace dos décadas. Buhari ganó la batalla venciendo en 19 de los 36 estados y en la capital y sacando cercade 4 millones de votos más que su rival político. La Comisión Electoral Nacional Independiente (INEC) anunció la noche del martes la victoria del partido gobernante con un apoyo del 56% (15,191,847 de los votos) frente al 41% (11,262,978) que recibió su rival y ex aliado; unos datos que evitan que haya segunda vuelta. La oposición ha rechazado los resultados por ser «incorrectos e inaceptables» y pide que se vuelvan a celebrar elecciones en varios de sus estados (Yobe, Zamfara, Nasarawa y Borno) por haberse registrado irregularidades.

Por su parte, el INEC dijo que estaba «generalmente satisfecho» de cómo se desarrollaron las elecciones a pesar de los problemas registrados el sábado tales como retrasos en la apertura de centros electorales o la violencia que dejó más 40 muertos. Su decisión de retrasar una semana las elecciones -a tan solo cinco horas de que se iniciara la votación- desilusionó a los votantes especialmente a aquellos que se desplazaron a su lugar de origen para ejercer su derecho. Esta demora, que también se produjo en las elecciones de 2011 y 2015, avivó las dudas sobre la transparencia del proceso democrático y afectó a la participación: solo 30 millones de personas dipositaron su voto en las urnas de las más de 80 millones que se habían registrado.

Las promesas de Buhari

Líder del Congreso de Todos los Progresistas (APC, según sus siglas en inglés), Buhari tomó el poder en un golpe militar en 1983 y gobernó hasta 1985 y en 2015 se convirtió en el primer candidato de la oposición en la historia de Nigeria en derrotar a un presidente en funciones, superando a Jonathan Goodluck por 2,5 millones de votos gracias a formar una amplia coalición en todo el norte y suroeste. Su discreto balance al frente del país en estos últimos cuatro años siembra dudas: no ha podido acabar con el grupo terrorista Boko Haram ni revitalizar la economía. El país entró y salió de la recesión durante su mandato y los nigerianos siguen empobreciéndose. Por su parte, ejército ha sido acusado de abusos contra los derechos humanos, por su dureza contra los manifestantes.

Buhari, musulmán del norte del país, centró su campaña electoral de 2019 en erradicar la corrupción y luchar contra la inseguridad, pero los críticos dicen que no ha habido resultados significativos al respecto durante su primer mandato. El presidente reelecto se enfrenta a una larga lista de tareas pendientes: la inseguridad generalizada (con un aumento en los ataques islamistas en el noreste), la corrupción endémica y al desafío de cómo impulsar el crecimiento en el país con la economía más grande de África, una economía que lucha por recuperarse de su primera recesión en 25 años (2016-2017).

Las reformas económicas de Buhari se centran en el desarrollo de infraestructura y la extensión de un programa de bienestar social para crear empleos y sacar a los nigerianos más pobres de la pobreza. Los más críticos con la administración de Buhari denuncian su gestión económica con un crecimiento frágil y un tasa de desempleo que crece (24%). Sin embargo el dato de crecimiento del cuarto trimestre de 2018, un 2,4 por ciento, invita al optimismo.

Violencia electoral

La campaña electoral se produjo en un contexto de violencia, especialmente, por parte de Boko Haram y bandas criminales en el norte que han matado a más de 200 personas solo este mes. Apenas unas horas antes de que arrancara oficialmente la jornada electoral hubo varios intentos de atentado en el norte del país – atribuidos a Boko Haram- y enfrentamientos entre yihadistas y soldados en los estados de Yobe y Borno.

En cuanto a violencia política, los analistas de SBM Intelligence dicen que 233 personas murieron en más de sesenta incidentes desde octubre hasta el pasado viernes, un promedio de dos personas por día y la cifra de muertos durante la jornada electoral ascendió a 47. En 2015, hasta 100 personas fueron asesinadas durante y después de las elecciones, según el International Crisis Group.

Por su parte, la Policía dijo que 128 personas habían sido arrestadas en todo el país por delitos durante las elecciones y la comisión está investigando estos actos violentos.