Macron, y Angela Merkel firman el Tratado de Aquisgrán
Macron, y Angela Merkel firman el Tratado de Aquisgrán - EFE

Merkel y Macron abanderan el bando proeuropeo

El Tratado contempla ampliar los programas de intercambio para ciudadanos de ambos países, profundizar la cooperación en materia de política exterior, europea y de seguridad, e incrementar la integración económica

Corresponsal en BerlínActualizado:

Grupos de manifestantes protestaban a la entrada de Merkel y Macron al imponente Ayuntamiendo de Aquisgrán, donde ha tenido lugar la firma del nuevo tratado entre Francia y Alemania, con el que «reafirmamos la voluntad de enfrentar codo con codo los grandes desafíos del futuro», en palabras de la canciller alemana. «En tiempos de populismos y nacionalismos, de cuestionamientos del multilateralismo, Europa debe mantenerse firme en sus principios. Francia y Alemania están dispuestos a seguir estrechando su cooperación, que con este tratado da nuevos pasos en materia de Defensa y hacia la formación de un ejército europeo», ha justificado Merkel. El acuerdo llevará a la armonización de sus programas de defensa y exportación de armas y a un trabajo bilateral para llegar a «un área económica franco-alemana con reglas conjuntas».

El Tratado de Aquisgrán, que renueva y actualiza el que en su día firmaron Adenauer y De Gaulle, aumenta la cooperación bilateral en política exterior, mercado digital, idiomas y defensa. Promoverá además el aprendizaje del francés en Alemania y del alemán en Francia, todo ello con el objetivo de visualizar, en la recta de llegada a las europeas de mayo, un frente europeísta activo y con el firme propósito de seguir avanzando en la integración europea. «Ya no vale con ser un mercado común, es necesario convertirnos en un mercado digital común», ha sentenciado Merkel, celebrando los nuevos compromisos en investigación, inteligencia artificial y futuro del trabajo.

Macron, por su parte, calificó el tratado de «indispensable» y dijo que con él Alemania y Francia «abren un nuevo capítulo». «Damos un nuevo paso a partir del fundamento de la reconciliación», afirmó ante el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; el del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el de Rumanía, Klaus Johannis, país que ejerce la presidencia de turno comunitaria.El nuevo tratado se centra en apartados tales como la seguridad, la cooperación económica, la investigación o tecnología e incluirá asimismo cuestiones de política exterior, educación, cultura, cambio climático y medioambiente y sociedad civil.

Como ya sucedió en 1963, la iniciativa de este nuevo tratado procede del lado francés, que considera necesario mantener en movimiento el eje franco-alemán para garantizar la estabilidad durante los convulsos tiempos que marca el Brexit y que pretende mantener la iniciativa política de cara a una campaña antieuropea que amenaza con llevar a Estrasburgo una representación nunca antes tan nutrida de partidos euroexcépticos. Francia y Alemania desean mostrar que están resueltas a formar un núcleo europeo dura que avanzará a pesar de la oposición, con o sin el resto de los gobiernos.

En una entrevista con el periódico Sueddeutsche Zeitung, Michael Roth, el funcionario de la cancillería alemana a cargo de la cooperación con Francia, habló de eliminar la frontera para los ciudadanos comunes. «Esto se refiere a escuelas, salud, mercado laboral», dijo, señalando la intención de mostrar a toda la UE un camino hacia adelante e insistir en el ideal un tanto golpeado de una unión cada vez más estrecha. «Setenta y cuatro años después de la Segunda Guerra Mundial, una vida humana, están siendo cuestionadas cosas que hasta ahora eran consideradas obvias (...) Esta es la razón por la que es necesario redefinir la dirección de nuestra cooperación», ha subrayado Merkel, que en su última legislatura mantiene como prioridades la defensa de la UE y que espera el apoyo de Francia para defender un asiento permanente de Alemania en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.