La presidenta del partido ultraderechista francés Agrupación Nacional, Marine Le Pen, pronuncia un discurso en la sede de su partido - EFE

Hundimiento histórico de las izquierdas y la derecha tradicional tras el triunfo de Le Pen en Francia

El partido de Le Pen fue votado por el 23,31 % de los electores, convirtiéndose en el primer partido de Francia, con muchas aspiraciones europeas

Corresponsal en ParísActualizado:

Los resultados oficiales, definitivos confirman un aldabonazo con raíces muy profundas. La extrema derecha de Marine Le Pen fue el partido más votado en las elecciones europeas, relegando al partido de Emmanuel Macron a un humillante segundo puesto. Hundimiento histórico de las izquierdas y la derecha tradicional.

Según el ministerio del Interior, Agrupación Nacional (AN, extrema derecha), el partido de Marine Le Pen, fue votado por el 23,31 % de los electores, convirtiéndose en el primer partido de Francia, con muchas aspiraciones europeas.

El partido de Le Pen ya fue más votado en las europeas del 2014. Cinco años después, Le Pen habla de un cambio histórico: «Se ha hundido la derecha tradicional. Mi partido propone una gran alianza para la alternancia. Los viejos enfrentamientos izquierda derecha han cambiado. Francia está hoy dividida entre mundialistas y nacionalistas, con mi partido a la cabeza. Nosotros estamos al frente del cambio en Europa».

Siempre según el ministerio del Interior, La República En Marcha (LREM, centro derecha), el partido de Macron, solo consiguió el 22,41 % de los votos. El presidente de la República sufre una humillación grave. Su análisis es semejante al que hace Le Pen. Uno de sus portavoces comenta el resultado de este modo: «El presidente asume el resultado, pero no cree que se trate de una derrota. Se confirma el gran cambio que comenzó con su elección. Los franceses deben elegir entre el repliegue nacionalista y la apertura a Europa y el mundo».

Descomposición del paisaje político francés

Contra todo pronóstico, Europa Ecología consiguió un estimulante 13,47 % de los votos, convirtiéndose en el tercer partido de Francia. Su líder, Yannick Jadot, sueña con estar al frente de una «alternativa progresista».

La izquierda tradicional es víctima de un hundimiento sin paliativos. El Partido Socialista (PS) fue votado por un 6,19 % de electores. El peor resultado de su historia. Raphaël Glucksmann, cabeza de la lista, comentó su fracaso con esta frase: «La izquierda no ha muerto».

El PCF se ha convertido en un grupúsculo insignificante, con un 2,5%. Hundimiento implicable. La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista) tampoco se salva de la catástrofe, con un 6,31%. Muy por debajo de las aspiraciones de Jean-Luc Mélenchon.

Los Republicanos (LR, derecha tradicional), el partido huérfano de Nicolas Sarkozy, apenas consiguió un 8,48 % de los votos. El peor resultado histórico del centro derecha, que tuvo días de gloria con Giscard, Chirac y Sarkozy. Laurent Wauquiez, presidente de LR, saca esta «lección» de su palmaria derrota personal: «Macron es el principal responsable de la ascensión de la extrema derecha».

Esos resultados confirman la descomposición del paisaje político tradicional de Francia. Derecha e izquierda tradicionales quedan relegadas a posiciones minoritarias. Marine Le Pen y Emmanuel Macron están al frente de dos movimientos antagónicos, ultranacionalista y antieuropeo, europeo y partidario de la apertura a la nueva geografía económica mundial.

Resultados que confirman el cambio histórico que comenzó con las elecciones presidenciales del 2017 y la elección de Emmanuel Macron como presidente, tras su primer duelo personal con Marine Le Pen: las elecciones europeas vuelven a confirmar que los obreros franceses votan mayoritariamente a la extrema derecha, desde hace más de veinte años.