Mustapha Amri, segundo por la izquierda, el padre del sospechoso del atentado de Berlín, junto a sus otros hijos, Walid (izqda.) y Hanan (dcha.)
Mustapha Amri, segundo por la izquierda, el padre del sospechoso del atentado de Berlín, junto a sus otros hijos, Walid (izqda.) y Hanan (dcha.) - AFP

La familia de Anis Amri cree que se radicalizó al pasar por la cárcel en Italia

Sus hermanos cuentan que antes de cruzar el Mediterráneo hacia Europa, el sospechoso por el atentado de Berlín no rezaba y bebía alcohol

Oulesatia (Túnez) / Berlín / RomaActualizado:

En su modesta ciudad de origen en Túnez, Anis Amri bebía alcohol y nunca rezaba, cuentan sus hermanos. Pero tras unirse a la ola de inmigrantes que buscaban cruzar el Mediterráneo, terminó en una cárcel italiana y se convirtió en una persona totalmente distinta. Ahora es el principal sospechoso del ataque al mercadillo navideño en Berlín, y dos de sus hermanos, Walid y Abdelkader, temen que se haya radicalizado en los cuatro años que pasó entre rejas.

«No nos representa ni a nosotros ni a nuestra familia», le dijo Abdelkader a Sky News Arabia. «Entró en la cárcel con una mentalidad y cuando salió tenía otra totalmente distinta».

La Policía alemana todavía tiene que confirmar quién condujo el camión hasta el mercado el lunes, matando a 12 personas, aunque han hallado las huellas de Amri en la puerta del vehículo. Su hermano, aun así, está seguro de que Anis –que cumplió 24 años el jueves– era inocente del crimen.

Todavía está por probar cuándo se radicalizó Amri, si es que lo hizo. Pero en Oueslatia, un pueblo rural que vive sobre todo de la agricultura, sus hermanos revelan que algo cambióprofundamente a Amri después que cruzase el mar hasta Italia hace cinco años como adolescente.

«Cuando dejó Túnez era una persona normal. Bebía alcohol y ni siquiera rezaba», le contó Walid a la misma cadena de televisión. «No tenía creencias religiosas. Mi padre, mi hermano y yo solíamos rezar pero él no lo hacía».

«Si ha hecho esto, es una deshonra para nosotros. Pero estoy seguro de que no lo ha hecho él. Fue a Europa por motivos sociales, para trabajar y ayudar a nuestra familia», le contó Abdelkader a los reporteros. Walid, llorando, declaró a la prensa que su último contacto con él había sido hace diez años. «Estábamos en contacto a través de Faceobok y el teléfono, y él no tiene ninguna relación con el terrorismo».

Llegada a Lampedusa

Un oficial de policía italiano contó a la agencia Reuters que Amri llegó a la isla de Lampedusa, probablemente tras ser rescatado del mar, en febrero de 2011. El viaje de Amri, hecho justo después de que el expresidente Ben Alí fuese depuesto en la primera de las revueltas de la «Primavera Árabe», siguió la misma ruta que otras decenas de miles migrantes.

Amri estaba refugiado en Lampedusa cuando un grupo de emigrantes inició un incendio para protestar por encontrarse allí. Les dijo a las autoridades que era un menor, aunque los documentos indican que no lo era, y fue trasladado a un centro de menores en la ciudad de Catania, en Sicilia, donde empezó al colegio.

En octubre de 2011 fue arrestado después de intentar prenderle fuego al edificio, informa esta misma fuente policial, y más tarde fue condenado por vandalismo, amenazas y robo. Amri cumplió su condena en dos prisiones diferentes de Sicilia, primero en Catania y luego en Palermo, antes de ser enviado a mayo de 2015 a un centro de detención desde el que debía ser deportado.

Preguntado sobre si Amri se había radicalizado en prisión, esta fuente policial dijo no conocer datos sobre ese periodo, mientras que el director del sistema penitenciario no respondió a las preguntas de Reuters. El tribunal de Palermo abrió una investigación el jueves sobre su tiempo en prisión en Sicilia para aclarar esta etapa de la vida de Amri.

Walid señala como culpables a los compañeros de celda de Amri. «Quizá se metió en esto cuando estaba en la cárcel y conoció a argelinos, egipcios y sirios», dijo. Italia intentó deportar a Amri a Túnez, pero las autoridades se negaron a recibirlo de nuevo, alegando que no podían asegurar que era tunecino, así que fue liberado después de 60 días y simplemente le pidieron que dejara el país.

Terreno fértil para los yihadistas

La Policía de Túnez estaba estacionada fuera de la residencia familiar en el distrito de Oueslatia este jueves, donde el padre de Amri trabaja con un carro tirado por un burro. Los investigadores antiterroristas habían estado hablando con él y sus hijos.

Oueslatia, cerca de la ciudad religiosa de Kairouan, es un típico pueblo de los que abundan en el centro y el norte de Túnez: ofrece pocas oportunidades para los jóvenes y eso lo ha convertido en territorio fértil para los captadores yihadistas. La gente que habita el lugar cuenta que varias familias de Oueslatia tenían hijos que dejaron el pueblo para luchar en grupos islamistas en Siria, Irak y Libia.

Según Walid, Amri ya había intentado dejar Italia en 2015 y se había dirigido a Alemania, unido a un grupo de emigrantes, a través de Suiza. Amri solicitó asilo en el estado de Renania del Norte-Westfalia, pero la petición fue rechazada en junio de este año. Aun así no pudo ser deportado porque no tenía ningún documento de identificación, así que Túnez no le aceptaría de vuelta.

En Alemania llamó la atención a las fuerzas de seguridad. Las autoridades de Berlín le habían puesto bajo vigilancia este mismo año por sospechar que planeaba un robo para financiar la compra de armas automáticas, y que estaba buscando cómplices para un posible ataque.

Ralf Jaeger, ministro del Interior de Renania del Norte-Westfalia, dijo el miércoles que las agencias de seguridad alemanas habían compartido información sobre él con el Centro de Lucha Antiterrorista en noviembre, semanas antes del ataque. El periódico «Bild» citaba a una fuente anónima de la lucha antiterrorista que decía que «en primavera quedó claro que estaba buscando cómplices para un ataque y que estaba interesado en adquirir armas».

Amri, aun así, no fue arrestado. Detuvieron su vigilancia en septiembre después de que las sospechas de que planeaba un ataque no se sostuvieran. Durante su tiempo en Alemania estuvo moviéndose entre Renania del Norte-Westfalia y Berlín. En julio de este año, la Policía abrió una investigación contra él relacionada con una pelea a cuchillo en la capital, según «Bild».

Los medios alemanes informaron de que Amri contactó con una red islamista liderada por un hombre conocido como Abu Walaa («Padre de lealtad»), que fue arrestado junto a otras cuatro personas en noviembre. Los cargos contra ellos eran desarrollar una «red yihadista» que intentaba reclutar musulmanes para ir hasta Siria y luchar junto a militantes de Daesh. Abu Walaa, identificado por los tribunales alemanes como un iraquí de 32 años llamado Ahmad Abdulaziz Abdullah A., espera juicio.

«Bild» también ha informado de que Amri había expresado su voluntad de llevar a cabo un ataque suicida en chats online de foros yihadistas. Las autoridades tunecinas estiman que casi 4.000 ciudadanos han viajado al extranjero para unirse a grupos yihadistas. Los perfiles van desde estudiantes de clase media, desertores del ejército y futbolistas profesionales, hasta hombers jóvenes de zonas pobres y rurales.