África

Los Estados Unidos de África Oriental en marcha

Seis países africanos han iniciado el proceso para su unión política

Corresponsal en JohannesburgoActualizado:

Kenia, Tanzania, Uganda, Ruanda, Burundi y Sudán del Sur han iniciado el proceso para convertirse en una única entidad política, bajo el nombre de Federación Africana Oriental. Los seis países ya forman parte de la Comunidad Africana Oriental (CAO), una unión comercial y aduanera fundada en 2001.

En septiembre de 2018, los seis países africanos formaron una comisión integrada por 12 expertos (dos miembros de cada nación) encargada de iniciar el proceso de unión política y de plantear un borrador de constitución unificada, prevista para 2021 y que se espera sea aprobada dos años después.

Dicha comisión, presidida por el ugandés Benjamin Odoki, ha propuesto formar en primera instancia un estado confederal donde cada nación conservaría su soberanía y se permitiría a los estados ir adaptando sus sistemas al futuro Estado Federal, bajo el mandato de un único presidente. La pertenencia a la confederación es voluntaria y puede revertirse. Una vez la federación política entrase en vigor, las constituciones de los países miembros quedarían subordinadas a la nueva constitución del África Oriental. A expensas de que se redacte y apruebe la nueva carta magna, el ingles sería la lengua oficial aunque el suajili seguiría siendo la lengua franca al ser utilizada por más de 100 millones de hablantes en el continente africano; la moneda común sería el chelín africano oriental y está previsto que se ponga en circulación en 2024; en un principio se tomaría la bandera de la Comunidad Africana Oriental y la capital propuesta del nuevo Estado sería Arusha (ciudad ubicada en Tanzania muy cerca de la frontera con Kenia), actual sede de la CAO.

Si este proyecto culminara con éxito África Oriental se convertiría en el décimo país más grande por población a nivel mundial con más de 133 millones de habitantes (por detrás de Rusia y seguido de México) y sería la segunda más poblada del continente africano después de Nigeria. Con casi dos millones kilómetros cuadrados de territorio pasaría a ser la tercera nación más grande de África (por detrás de Argelia y La República Democrática del Congo) y la decimosexta en el mundo.

Dudas sobre la viabilidad del proyecto

La idea de una África Oriental unida puede ser tan ilusionante para la población de dichos países como desafiante para sus gobernantes. Las tensiones históricas, las profundas diferencias y los conflictos de intereses hacen que el ambicioso proyecto sea sumamente complejo y muchos analistas políticos lo consideran poco realista.

La última cumbre de la Comisión Africana Oriental celebrada a principios de febrero de 2019, que fue aplazada hasta en dos ocasiones en apenas dos meses, puso de manifiesto las profundas grietas existentes entre algunos de los países del bloque comercial. La confrontación entre Burundi y Ruanda por la acusación del primero a haber patrocinado un golpe de Estado en 2015, las tensiones entre Ruanda y Uganda por deportaciones arbitrarias de sus ciudadanos y las fricciones comerciales entreTanzania y Kenia pueden retrasar los planes para la unión política y monetaria, que estaba inicialmente planificada para 2015. Los plazos se han ido dilatando por diversos motivos, entre ellos, la reciente incorporación de Sudán del Sur a la Comunidad Africana Oriental (en 2016).

Beneficios económicos y sociales

Las fronteras que dividen estos países son una herencia de la época colonial. Ruanda y Burundi son naciones pequeñas con una alta densidad de población en comparación con Kenia, Tanzania o Uganda y la mayor parte de sus habitantes no disponen de recursos básicos para vivir como agua potable, viviendas acondicionadas o atención sanitaria. Los más optimistas defienden que la unión política de estas naciones–bien coordinada- podría facilitar el desarrollo de las infraestructuras, la creación de un mercado fuerte y generar oportunidades para la población, fomentando el intercambio de bienes y dotándola de los recursos necesarios para asegurar el crecimiento económico. Una federación estable y cohesionada, con una sola moneda y reglas comerciales comunes, convertiría esta gran región en un mercado atractivo a nivel mundial.

Los beneficios económicos están muy claros, pero el sueño de una África Oriental unida va más allá y pasa también por la posibilidad de integrar y unir a una sociedad muy diversa. El mayor desafío al que se enfrentan estos países es solventar su inestabilidad a nivel interno y superar las disputas de carácter étnico y regional. Una federación unida e integrada permitiría abordar las tensiones, resolver las rivalidades y promover la cohesión social y política, según algunos expertos. En el caso de materializarse esta unión de los seis países africanos, sería uno de los mayores cambios políticos de la historia reciente.

Por su parte, los más críticos defienden que es preferible centrar los esfuerzos en que el mercado común (CAO) funcione eficientemente y no priorizar, a día de hoy, el proyecto de una federación política.