El líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi di Maio
El líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi di Maio - EFE

La espectacular metamorfosis del populista Movimiento 5 Estrellas

Di Maio dice todo lo contrario de lo que sostenía hace pocas semanas, un récord de trasformismo ante las elecciones europeas

Corresponsal en RomaActualizado:

El alarmante descenso en los sondeos que ha registrado el Movimiento 5 Estrellas (M5E) después de un año escaso de gobierno ha llevado a su líder, el vicepresidente y ministro del Desarrollo Económico, Luigi Di Maio, a realizar una metamorfosis del Movimiento que hoy le lleva a sostener todo lo contrario que defendía hace pocos meses o semanas. Di Maio defendía el cierre de los puertos italianos a los inmigrantes, se entrevistó en París con dirigentes de los chalecos amarillos cuando estos arreciaban sus luchas en la capital francesa amenazando con golpes de Estado y criticó con enorme dureza los vínculos que imponía Bruselas para las cuentas públicas. Esas posiciones populistas radicales de Luigi Di Maio, que actuaba como líder de un Movimiento trasversal que recogía votos de la derecha y de la izquierda, le hicieron perder consenso, hasta el punto de caer más de diez puntos en las encuestas: del 32,5% que el M5E obtuvo en las elecciones del 4 de marzo 2018 descendió hasta aproximarse al 20%. Mientras, su aliado de gobierno, el ultraderechista Matteo Salvini, líder de la Liga, tenía un proceso inverso: en su apogeo de apoyo popular alcanzó un 35% en las encuestas, duplicando su porcentaje de las elecciones generales (17,5%), un consenso que hoy ha disminuido hasta situarse en torno al 30% por diversos escándalos de corrupción de miembros de su partido.

Para contrarrestar la diferencia en los sondeos con una Liga en posiciones de extrema derecha, el líder del M5E optó por una estrategia de confrontación con

Salvini, girando hasta 180 grados para situarse en posiciones moderadas. Así, hoy Di Maio dice todo lo contrario de lo que sostenía hace pocas semanas, mostrando un récord de trasformismo como no se conocía en la política italiana. Por ejemplo, Di Maio se muestra como un político cercano a las posiciones de la Iglesia, que tiende más a establecer puentes en lugar de cerrar los puertos a los inmigrantes como hace Salvini; el líder del M5E elogia a la canciller Angela Merkel como una personalidad que «sería necesaria también en Italia»; Di Maio, que durante meses hizo campaña contra las naves de las ONG que salvaban inmigrantes en el Mediterráneo, ahora se opone al decreto sobre seguridad de Salvini, que pretende confiscar esas naves e imponerles fuertes multas. En fin, Di Maio se erige como el gran defensor de los parámetros de Maastricht, mientras Salvini afirma que no se deben respetar.

Está por ver qué es lo que hay detrás de este récord de trasformismo. De momento, parece claro que el objetivo es electoral, y ya se están viendo sus intenciones. Por ejemplo, Di Maio ha querido aprobar en esta semana un decreto de ayudas a las familias por valor de 1.000 millones de euros, una medida puramente electoral. El ministro de Economía, el profesor Giovanni Tria, le dijo que no era posible porque no hay dinero en las arcas del Estado. Di Maio, que hace pocos días criticó duramente las posiciones de Salvini sobre el aumento de la deuda pública, respondió al ministro Tria, un técnico, que «decide la política, no los técnicos», y con arrogancia le exigió que sacara el dinero y se alineara con su línea política. Di Maio olvidó en solo unas horas su promesa de que se opondría siempre a medidas que aumenten el déficit. Pero las urnas mandan.