Manifestación de cristianos en Lahore después de un reciente atentado islamista
Manifestación de cristianos en Lahore después de un reciente atentado islamista - ABC

EE.UU. incorpora a Pakistán a la lista de países que violan la libertad religiosa

La decisión del Departamento de Estado subraya la nueva relación de «sinceridad» que pretende instaurar Trump

Actualizado:

Pocos días después de las críticas del presidente Trump a Pakistán, en su cuenta de Twitter, por su «ineficacia» en la lucha antiterrorista, el Departamento de Estado ha recalificado su tradicional lista de países transgresores de la libertad religiosa para incorporar al régimen de Islamabad.

La decisión tiene cierto aroma a oportunismo o dedazo, porque siguen fuera de la lista países que -según el Congreso norteamericano- han hecho méritos sobrados para figurar en ella, como Egipto o Nigeria, por citar dos casos. Pero la incorporación de Pakistán al grupo de intolerantes en materia religiosa tiene el mérito evidente de la sinceridad; Donald Trump gusta de llamar a las cosas por su nombre, y su Ministerio de Exteriores empieza a caminar por la misma senda.

En el marco de la llamada Acta de Libertad Religiosa Internacional, el Departamento de Estado confirmó ayer la presencia de otros diez clásicos en la lista de países «bajo especial vigilancia»: China, Eritrea, Irán, Birmania, Corea del Norte, Sudán, Arabia Saudí, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

La afrenta del régimen paquistaní más publicitada contra la libertad religiosa es también la más sangrante: la llamada «ley de la blasfemia», que permite a tres musulmanes ponerse de acuerdo para encerrar en la cárcel o condenar a muerte a un cristiano si es acusado de haber insultado a Mahoma o al Corán. El caso de Asia Bibi –la cristiana paquistaní condenada a la pena de muerte por beber de la misma tinaja que sus vecinas musulmanas– es el icono del martirio cotidiano de los cristianos.

En los barrios cristianos de Lahore, y en los de otras ciudades de Pakistán donde viven fieles de minorías religiosas no musulmanas, la vida es más difícil desde que el Gobierno de Islamabad se ve obligado a apoyarse en los partidos islamistas para mantenerse en el poder. Las pocas voces prominentes que -en el interior del régimen- se levantaron en favor de las minorías religiosas fueron eliminadas, en actos terroristas celebrados luego por conocidos líderes del país.

Los testimonios de los cristianos paquistaníes han hecho finalmente mella en Washington. Si salen de los guetos tienen dificultad para encontrar trabajo por no ser musulmanes; si trabajan, tienen que utilizar una cantina aparte para no contaminar a sus compañeros mahometanos; si la empresa tiene dificultades, serán los primeros en irse a la calle. Sus hijas no están obligadas por el código de vestimenta -como en Arabia Saudí o en Irán- pero se ven tildadas con frecuencia de «prostitutas» por no portar el velo musulmán.