Algunas de las víctimas de la masacre en el instituto de Parkland el 14 de febrero del pasado año
Algunas de las víctimas de la masacre en el instituto de Parkland el 14 de febrero del pasado año - The Trace

Casi 1.200 menores murieron por armas de fuego en EE.UU. desde la masacre de Parkland de hace un año

Tiroteos indiscriminados, asesinatos, suicidios y accidentes, entre las causas de las muertes

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El día de San Valentín de 2018 Estados Unidos quedó conmocionado por una nueva masacre por armas de fuego, esta vez en un instituto del sur de Florida. El joven Nikolas Cruz, un antiguo alumno que había sido expulsado del Marjory Stoneman Douglas de la localidad de Parkland, entró en el centro con un fusil de asalto AR-15 y arrebató la vida a 17 personas, 14 de ellos estudiantes.

Padres y alumnos reclamaron cambios legales para frenar las muertes por armas de fuego en el país. Se organizó una gran marcha y otras movilizaciones multitudinarias para reclamar medidas y se discutieron propuestas tanto en Florida como a nivel nacional. Donald Trump llegó a plantear que los profesores fueran a clase armados para poder reaccionar a situaciones similares a la de Parkland.

Sin embargo, la sangría no ha cesado. De hecho, solo 94 días después murieron ocho estudiantes y dos profesores a manos de un hombre armado que irrumpió en un instituto de Santa Fe, en Texas.

Cerca de 1.200 menores han muerto por armas de fuego en Estados Unidos en el año transcurrido desde aquel fatídico 14 de febrero hasta hoy, según la recopilación recogida en la web « Since Parkland» (Desde Parkland), una iniciativa de la organización sin ánimo de lucro The Trace (El rastreo), en colaboración con el periódico « The Miami Herald» y el grupo de medios McClatchy.

En esa cifra se incluyen desde las matanzas en institutos a suicidios, pasando por tiroteos indiscriminados desde vehículos, disputas por celos o meros accidentes con armas. Incluso, el pasado verano se produjo un tiroteo en una competición de videojuegos en Jacksonville, en el noreste de Florida, en el que uno de los jugadores mató a otros dos.

Esos 1.200 muertos, señala la propia web, equivale a que se produjera una masacre como la de Florida cada cinco días y serviría para llenar tres Boeing 777. No obstante, apunta que el número es seguramente mayor, ya que ninguna agencia gubernamental lleva a cabo un recuento en tiempo real y la financiación de estudios está restringido por ley.

Pero, más allá de los números, detrás de cada una de esas muertes hay una historia. En «Since Parkland» se recogen los perfiles de las víctimas, investigadas y escritas por un equipo de 200 periodistas.

Vidas truncadas

Calvin Harvey, un estudiante de 16 años de un instituto de Macon, en Georgia, fue asesinado por el conductor de un coche que realizó múltiples disparos según pasaba por un picnic. Once meses antes, su primo también fue asesinato a tiros. La abuela de ambos se encargó de enterrarlos.

En Wichita (Kansas), Tyran Carter, de 17 años, murió en el patio de la casa de un amigo de varios disparos.

Jace Alexander, de tan solo dos años, murió mientras jugueteaba con una pistola Sig Sauer en una cama en Fresno (California).

En el caso de Paxton Edwards, un pequeño rubito de tres años que vivía en una modesta casa de Delaware, su muerte no fue accidental. Murió tras ser disparado por su propio padre, que también mató a tiros a su hermana Brinley, de cuatro años, y a su hermano de Jacob, de seis, y a su madre, además de a sí mismo.

Así, hasta casi 1.200 vidas cortadas en seco por armas de fuego.