Captura de un vídeo difundido por los talibanes en 2016 - REUTERS

El rehén canadiense de los talibanes asegura que mataron a su hija y violaron a su mujer

El relato de la familia norteamericana secuestrada por la red Haqqani se llena de preguntas tras su liberación

CORRESPONSAL EN NUEVA YORKActualizado:

Joshua Boyle compareció el viernes ante los periodistas apenas puso el pie en el aeropuerto de Toronto. El ciudadano canadiense ha pasado cinco años secuestrado en Afganistán por los terroristas de la red Haqqani –vinculada a los talibanes afganos– junto a su mujer, la estadounidense Caitlan Coleman, y sus tres hijos, nacidos en cautiverio.

«Autorizaron el asesinato de mi hija» como «represalia» por no aceptar una «oferta» hecha por los terroristas, leyó Boyle

Boyle, con apariencia cansada y barba poblada en la quijada, leyó un comunicado escueto, que despierta más preguntas que respuestas sobre el caso. Agarrando un pequeño cuaderno de notas con manos temblorosas, Boyle relató que sus captores «autorizaron el asesinato de mi hija» como «represalia» por no aceptar una «oferta» hecha por los terroristas (no dio detalles sobre en qué consistía la oferta). Además, aseguró que su mujer fue violada por uno de sus guardianes, con el visto bueno de dirigentes de la red Haqqani.

Ni la mujer ni sus hijos aparecieron durante la lectura del comunicado. Una furgoneta les esperaba para trasladarlos a Smith Falls, en el estado de Ontario, donde viven los padres de Boyle. Sí se les vio en un vídeo difundido por el ejército paquistaní, que ejecutó la operación de liberación de la familia el pasado miércoles, con la colaboración de la inteligencia de EE.UU. En esas imágenes se ve a los tres niños y a Coleman, con la cabeza tapada con un pañuelo marrón. Hasta el momento no había conocimiento de que la familia había tenido un cuarto hijo. Cuando fueron secuestrados, en 2012, en una región montañosa cercana a Kabul, la capital de Afganistán, Coleman estaba embarazada.

El comunicado de Boyle tampoco aclaró uno de los grandes misterios del secuestro. ¿Qué hacía la familia en una zona controlada por los talibanes y otras milicias afines? El relato hasta ahora era que estaban en el país de mochileros, después de haber visitado otras zonas de Asia Central.

El viernes, sin embargo, Boyle habló de la «estupidez y la maldad» de la red Haqqani por secuestrar «a un peregrino y a su mujer con un embarazo avanzado» mientras estaban en Afganistán «para ayudar a la minoría más descuidada del mundo, campesinos comunes que viven en zonas controladas por los talibán, donde ni las ONG, ni trabajadores humanitarios ni el Gobierno han sido capaces de llevar la ayuda necesaria».

Relato confuso

El cambio de «mochilero» a «peregrino» crea más especulaciones sobre las razones de la pareja para acudir a la zona de su secuestro. Antes de su boda con Coleman en 2011, Boyle se había casado y divorciado con la hermana mayor de Omar Khadr, un ciudadano canadiense arrestado por las fuerzas de EE.UU. en Afganistán en 2002 por su relación con Al Qaida y que fue el detenido más joven en la prisión de Guantánamo. El padre de Khadr murió en un enfrentamiento entre miembros de Al Qaida y talibanes con las fuerzas de Pakistán en la frontera entre este país y Afganistán. Esos vínculos han hecho sospechar a algunos miembros de la inteligencia de EE.UU. que Boyle podría haber estado interesado en entrar en contacto con los talibanes, según explicó una fuente gubernamental a «The Washington Post».

También se dijo que Boyle se negó a volar a  una base militar estadounidense en Afganistán nada más ser liberado, lo que después negó el propio secuestrado. En su vuelo de repatriación, fue crítico con la política exterior de EE.UU. en una nota escrita que entregó a la agencia AP. «Sus intereses no son mis intereses», dijo después mirando a un agente del Departamento de Estado de EE.UU.