Numerosas personas se han acercado a dejar flores y regalos en memoria de las víctimas del atentado en Estocolmo
Numerosas personas se han acercado a dejar flores y regalos en memoria de las víctimas del atentado en Estocolmo - EFE

«El camión arrolló un cochecito con el niño dentro»

Testigos del atentado en Estocolmo, que causó al menos cuatro muertos, relatan su dramática experiencia

S. GAVIÑA
MADRIDActualizado:

La que parecía iba a ser una tarde tranquila más en Drottninggatan, una de las vías comerciales más importantes de Estocolmo, se convirtió este viernes, en pocos minutos, en un caos y en un infierno para las numerosas personas que transitaban por esta calle peatonal. Un camión robado a un repartidor embestía a una multitud, causado cuatro muertos y quince heridos. Numerosos testimonios de quienes fueron testigos del atentado circulan relatan en primera persona su dramática experiencia.

Es el caso de Glen Foran: «Me di vuelta y vi un gran camión que venía hacia mí. Salté hacia un lado. No parecía que estuviera fuera de control, sino que trataba de embestir a la gente», declaró a Reuters este turista australiano que se encontraba en la calle Drottninggatan, en el momento del atentado, que causó la muerte de al menos cuatro personas. «Arrolló a la gente, fue terrible. Impactó contra un cochecito con un niño dentro, y lo destrozó», asegura. «La policía tardó en llegar al lugar. Aunque desde su punto de vista debió de ser rápido a mí me pareció una eternidad».

Su hermano, asesinado en un atentado en Kabul

Faisal Khan
Faisal Khan

Para Faisal Khan, el horror del terrorismo no es nuevo. Su sombra le persigue desde hace más de tres años. Nacido en Kabul, pero con residencia en Suecia desde 2004, el 21 de marzo de 2014 la tragedia golpeó a su familia. Un atentado terrorista en la capital afgana acaba con la vida de su hermano, Sardar Ahmad, un conocido periodista, y de su esposa e hijos. Este viernes, en Estocolmo, había comprado «una docena de rosas para llevar al cementerio y recordar a mi cuñada el día de su cumpleaños, cuando fui testigo del atentado», relata en primera persona en la web sueca «The local».

«Mientras caminaba por Drottninggatan oí un ruido fuerte seguido de hombres y mujeres gritando. La tragedia había atacado de nuevo, de una forma diferente y en un lugar diferente, pero con exactamente las mismas consecuencias: la muerte y el miedo», relata.

Faisal Khan sabe que probablemente el terrorista será musulmán como él, «pero somos completamente diferentes en cómo valoramos la vida humana». Consciente de que los terroristas utilizan estos atentados para enviar «un mensaje de horror y de odio» a la sociedad, cree que «no hay que ceder ante el miedo».

Annevi Petersson
Annevi Petersson

Annevi Petersson estaba en Estocolmo para celebrar su cumpleaños en un spa. Se encontraba en una tienda cuando escuchó gritos en el exterior. «Oí ruído y gritos afuera», indica a la BBC. Al salir del centro comercial se encontró con «un perro muerto y su dueño gritando», y a una mujer con un pie amputado «Había sangre por todas partes, había cuerpos en el suelo». También fue testigo de gente atendiendo a sus seres queridos y otros que huían por las calles cercanas».

Un abuelo que iba a recoger a su nieto

«Sentí unos ruidos difíciles de identificar, como de objetos pesados que caían, mucha gente que se para y un camión, mitad en la acera, mitad en la calle», explica a Efe Edison Lucas Gutiérrez, un abuelo uruguayo de 64 años que se dirigía a buscar a su nieto a la capital sueca cuando vivió el impacto del atentado, en el que murieron cuatro personas.

«Lo que alcancé a ver desde la esquina fueron dos cuerpos sobre la calle»

«Lo que alcancé a ver desde la esquina fueron dos cuerpos sobre la calle», relata tratando de reconstruir la escena captada por sus ojos, en la que domina la imagen de «ese camión y esos gritos». Casi de inmediato lo relacionó con lo que «ya ha pasado en otros lugares», en referencia al atentado de Niza (Francia) el pasado julio, donde murieron 84 personas por la embestida de otro camión, o también el ataque contra un mercadillo navideño en la capital alemana el pasado mes de diciembre, que se saldó con 12 víctimas mortales.

«Estamos buscando un lugar donde quedarnos a pasar la noche», señala este abuelo que vive en una población al sur de Estocolmo y que, tras recoger a su nieto, se encontró con una situación de «caos desacostumbrado» para la tranquila capital escandinava.