Boris Johnson
Boris Johnson - EP
HORIZONTE

Brexit: el peligro de ruptura del Partido Conservador

El partido de Disraeli, Churchill y Thatcher no puede tener un líder como Boris Johnson

Actualizado:

David Cameron convocó el referéndum sobre el Brexit para resolver un problema que había causado una profunda división en el Partido Conservador. En lo único en que tenía razón el primer ministro era en que ese enfrentamiento interno amenazaba la supervivencia del Partido Conservador. Cuando todavía no se han cumplido tres años desde la celebración de esa consulta, el 23 de junio de 2016, el Gobierno y el Parlamento británicos no han conseguido llegar a un acuerdo interno sobre cómo cumplir con el mandato popular de abandonar la Unión Europea y el Partido Conservador está roto. Y su fractura parece difícil de superar. Y eso que el Partido Conservador nunca ha sufrido una escisión mínimamente relevante desde que lo fundara sir Robert Peel en 1834. A diferencia del Partido Laborista, que desde su fundación en 1900 ha sufrido varias escisiones. La más notable de todas, en 1981, la de cuatro exministros del Gabinete -Shirley Williams, William Rodgers, Roy Jenkins y David Owen- que formaron el Partido Social Demócrata, posteriormente integrado con los liberales en el Partido Liberal Demócrata.

El Partido Conservador es una formación extremadamente pragmática. Cuando James Purcell, el ministro laborista de Trabajo y Pensiones con Gordon Brown, le presentó la dimisión en 2009, encabezó su carta diciendo: «Querido Gordon, los dos amamos al Partido Laborista. Sabemos que le debemos todo y él no nos debe nada». Como dice Robin Harris en «The Conservatives. A History» (Bantam Press. Londres, 2011), «Ningún político conservador en ningún momento de la historia del partido hubiera encabezado una carta así. Es dudoso que el diputado más sentimental hubiera dicho que le “debe todo” al partido. Cualquier figura conservadora relevante que hiciese eso incurriría en el ridículo. El Partido Conservador existe, ha existido siempre y sólo puede existir para ejercer el poder basado sobre algunos principios.»

Dos tendencias

Hasta ahora, el Partido Conservador ha logrado mantener dentro de sus filas a las dos tendencias de la formación. Grandes europeístas como lord Heseltine o lord Garel-Jones siguen en sus filas. Pero la realidad ha dejado al partido ante una ruptura potencial que puede ser inevitable. La principal razón por la que Theresa May sobrevivió a la última moción de confianza a la que se sometió fue porque en su partido todos saben que ninguno de los dos bandos cuenta con una personalidad capaz de aglutinar a todo el partido. Y la realidad es que si May hubiera sacado adelante su acuerdo con la Unión Europea y hubiese dimitido, una figura como Boris Johnson hubiera facilitado la ruptura de la formación.

En la votación del viernes sí hubo un cambio sustancial. Tres de los más duros críticos de May y defensores a ultranza del Brexit apoyaron su acuerdo: Dominic Raab, Jacob Rees-Mogg y Boris Johnson. Probablemente lo hicieron porque pensaban que les importa más alcanzar el poder que conseguir ese Brexit. Si bien es verdad que es impensable que Rees-Mogg pueda aspirar a la jefatura del partido dado que nunca a tenido un cargo en el Gabinete.

Igualmente cuesta imaginar que el partido de Disraeli, Churchill, Macmillan y Thatcher pudiera llegar a estar en manos de un personaje atrabiliario como Johnson. Él en realidad se volvió partidario del Brexit sólo como una vía para promover su carrera política. Huelga decir que entre los europeístas del partido no hay nadie con la fuerza para unificar la formación tras él. Porque, aunque fue el conservatismo el que metió al Reino Unido en la Comunidad Económica Europea -y el partido laborista el que se opuso a esa pertenencia en el primer referéndum de 1975- los europeístas en el partido conservador son vistos hoy como excéntricos. Es por ello que lo más probable es que se imponga el ala euroescéptica y como en sus mejores momentos, los europeístas conservadores luchen por reconstruir el partido desde dentro.