Botellas de arena y plástico para cambiar la vida de los refugiados

Por recoger botellas lo llamaban 'El Loco'. "Si lo que estoy haciendo es locura, me gusta que me...

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Por recoger botellas lo llamaban 'El Loco'. "Si lo que estoy haciendo es locura, me gusta que me llamen loco", bromea. Porque esa ingeniosa locura está cambiando las vidas de los refugiados. 6.000 recipientes para cada vivienda que todos ayudan a llenar de arena. Apiladas, toca tomar las medidas de la puerta y cubrirlas de yeso para convertirlas en los muros protectores de tormentas de arena y temperaturas sofocantes. Dentro bajan hasta tres grados. La primera que construyó fue para su abuela y ahora quiere iluminar los ojos de otras personas.Porque lejos de dejar los campos, este reputado ingeniero tiene clara su ambición.  "Una vida digna, que vivan como viven en el otro mundo", afirma. Hasta entonces Tateh seguirá trabajando para realizar sonrisas con el plástico que en ese mundo acaba en la basura.