Cristina Fernández, presidenta de Argentina, en su discurso ante la Asamblea General de la ONU
Cristina Fernández, presidenta de Argentina, en su discurso ante la Asamblea General de la ONU - reuters

Argentina gana otra batalla pero no la guerra del pago de la deuda a los «fondos buitre»

El tribunal neoyorquino rechaza la decisión del juez Thomas Griesa de destinar a los fondos de inversión estadounidenses los 540 millones de dólares que Argentina depositó en 2014

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El Bank of New York Mellon Corp (BoNY) no tiene la obligación de entregar a los acreedores un depósito de Argentina de 539 millones de dólares que estaba bloqueado por orden del juez Thomas Griesa para saldar cuentas con los llamados «holdouts» («fondos buitre»), un grupo de bonistas y fondos de inversión que no aceptaron la reestructuración de la deuda de Argentina del 2005 y 2010. En esos años se cerró el llamado canje de deuda que, en algunos casos, supuso recortes de más del 70 por ciento del valor nominal.

La Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York ratificó la decisión adoptada en octubre del año pasado que advertía que esos inversores no tienen derecho a apropiarse del dinero que estaba destinado a titulares de la deuda reestructurada. Dicho en sus propios términos, «los acreedores en litigio de Argentina no tienen derecho a apropiarse de esos fondos».

En junio del 2014 el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, pese estar advertido por el juez Griesa de que interceptaría esos fondos si antes no pagaba a los holdout que demandaron al país y ganaron el juicio, ordenó la transferencia. El magistrado cumplió su amenaza parcialmente al ordenar el bloqueo de los 539 millones pero se abstuvo de indicarle al BpNY que girase esa suma para los querellantes, aunque ese es el objetivo final.

El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se encuentra en desacato por no cumplir con el fallo de Griesa, que ordenó el pagó a los llamados fondos buitres y a un grupo de acreedores que no entraron en el canje de deuda y llevan litigando desde hace más de una década.

El magistrado neoyorquino, a cuyos tribunales se sometió voluntariamente la emisión de deuda argentina, llegó a nombrar tras su sentencia un mediador para que ambas partes alcanzaron un acuerdo en la forma de pago y si era posible renegociaran los intereses. Las gestiones, pese a darse por cerradas en un momento, no tuvieron éxito y todos los esfuerzos del mediador, que responsabilizó al Gobierno de no querer negociar con rigor, fracasaron.