El día que Adolf Hitler quiso arrasar con todos los monumentos de París

A sabiendas de que la ciudad iba a ser tomada por los Aliados, el «Führer» ordenó a sus subordinados que destruyeran los monumentos más destacados de la capital en agosto de 1944. Por suerte, no le hicieron caso

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El 23 de agosto de 1944 fue un día dantesco para Dietrich von Choltitz, el gobernador militar alemán impuesto por el Tercer Reich en París. Además de tener que dirigir una defensa desesperada de la capital francesa ante el empuje imparable de los Aliados, el teutón sabía que había recibido una orden tan taxativa como desquiciada del mismísimo Adolf Hitler: «Paris no debe caer en manos del enemigo, salvo siendo un montón de escombros». El «Führer» debió pensar que, si la «ville de l'amour» no estaba bajo su mando, no sería para nadie. La idea era hacer saltar por los aires los principales monumentos de la urbe mediante explosivos y cohetes antes de tocar a retirada. Desde la Torre Eiffel hasta la catedral de Notre Dame.