Reportaje

Mosto de González Byass: “Tú, mañana, serás Tío Pepe”

Por Salva Moreno,

La viña La Canariera sirvió como marco incomparable para presentar el mosto de González Byass que, como dijo el enólogo Antonio Flores, “me atrevería a decir que va para Tío Pepe, sí o sí”. Con la presencia del presidente de la histórica bodega, Mauricio González-Gordon, y el vicepresidente, Pedro Rebuelta González, la jornada culminó con un almuerzo de viña.

Brindis con el nuevo mosto de González Byass, con Mauricio González Gordon en el centro.

Brindis con el nuevo mosto de González Byass, con Mauricio González Gordon en el centro.

González Gordon dio la bienvenida a los invitados dirigiendo unas palabras en las que hizo suyas las de Flores para dar la importancia que se merece a la viña: “Con una uva buena, un mosto bueno, puede hacerse un vino malo. Pero con una uva mala, es imposible hacer un buen vino. Es condición sine qua non empezar por eso, y yo creo que González Byass, a lo largo de su historia, le ha prestado muchísima atención a la viña“.

Añadía el presidente de González Byass que han investigado mucho sobre la viña, “y creo que modestamente hemos contribuido mucho a los avances que se han producido a lo largo de los años. Hoy solo queríamos poner la viña en el centro de atención y contaros por qué tenemos un mosto que seguro que será extraordinario”.

El mosto de González Byass inicia su camino para convertirse en Tío Pepe.

El mosto de González Byass inicia su camino para convertirse en Tío Pepe.

De ello se encargó el director de Producción, Salvador Guimerá, junto a Antonio Flores, en presencia además del gerente de Viñas, Manuel Delgado, y el coordinador de las mismas, José Manuel Harana. Guimerá aportó los datos de la campaña, destacando que la lluvia ha sido menor a la media, 500 litros cuando suelen rondar los 630. Y al ser la primavera lluviosa, “hizo que la combinación de humedad y altas temperaturas fuese un clima ideal para la aparición de enfermedades producidas por hongos”.

Aludió Guimerá al buen trabajo de los responsables de viñas, “se ha conseguido controlar las plagas y las enfermedades y hemos tenido una calidad buenísima en el fruto“. La producción, añadió, ha bajado a unos 8.000 kilos por hectárea cuando la media es alrededor de once mil. Y tras un 2019 con una alta graduación Baumé, en 2020 oscila sobre los 12, más acorde con la media habitual.

Salvador Guimerá, Manuel Delgado y Mauricio González-Gordon.

Salvador Guimerá, Manuel Delgado y Mauricio González-Gordon.

Antonio Flores comenzó recordando el día de San Andrés, “muy importante para todos los que nos dedicamos al mundo del vino. Este mosto, este vino niño que tenéis en la copa, es en sí mismo un espectáculo. En este sector es fundamental el terruño, el territorio, el terroir, y en Jerez somos afortunados porque tenemos dos: la viña y la bodega“.

Cata

Para el afamado enólogo de González Byass, “es un mosto excepcional“, sin desvelar si es del pago de Macharnudo o de Carrascal. “Es de vendimia nocturna, primera yema, y nos ofrece todo el esplendor de nuestro vino. Todavía está turbio, habrá que esperar a los primeros fríos, entre diciembre y enero, para que se deslíe y empiece la clasificación, ese momento tan importante en el que decidimos si coge el camino de la crianza biológica o la oxidativa“. Mirando a Salvador Guimerá, anunció que “me atrevería a decir que esto va para Tío Pepe. Sí o sí. Mucho se tendría que torcer el camino”.

Antonio Flores durante la cata del mosto.

A la hora de catarlo, Flores desmentía a quienes piensan que la uva palomino fino es una variedad poco expresiva. “Yo no lo diría catando este vino. Es pura fruta y podemos apreciar los aromas primarios procedentes de nuestra tierra albariza, aromas a tiza y a talco. Pero también los de la palomino y los secundarios, los que proceden de su fermentación. Huele a levadura, a pan, e incluso tiene esa sensación un poco picante, que es el carbónico que tiene en disolución y que encontramos en la boca, donde se nota que también tiene bastante glicerina y puede resultarnos algo dulce. Pero para mí ya sería un gran vino blanco. Podríamos disfrutar de él dentro de una botella en unos meses, y podría competir con cualquier vino del mundo. Hay que quitarse los complejos“.

Y con estas palabras, Antonio brindaba con los asistentes: “Cuando el tibio sol de otoño acaricia con guantes de seda los brazos desnudos de las cepas viejas. Cuando la lluvia empapa los surcos abiertos de las albarizas sedientas. Cuando nuestra uva ha convertido su zumo en vino, en mosto, empieza el camino de la grandeza, empieza el camino del jerez. Por San Andrés, el mosto vino es. Por ti, hijo de la vid, príncipe de la solera. Tú, mañana, serás Tío Pepe”. Salud.