Reportaje

La Fresquita, una pasta diferente destinada a la restauración

Por Salva Moreno,

“Mi idea es dar a conocer a los profesionales de la restauración otro concepto de pasta. Ellos decidirán si la incluyen o no en sus cartas, pero al menos quiero tener la oportunidad de ofrecerles un producto que es diferente“. Quien habla es César Rodríguez Zito, fabricante uruguayo de pasta artesanal, y de sus rellenos, que ha instalado en Espera su empresa La Fresquita.

En su país natal aprendió de la mano de Álvaro Pastoriza, Pato, quien le enseñó “a respetar la pasta, porque de esa manera se respeta a la persona que se la lleva a la boca”. Por ello, César pretende que los chefs la prueben porque “son personas preparadas. Yo soy fabricante de pasta, mi especialidad es esa y los rellenos. Por eso quiero que prueben mi producto y así poder ver sus caras, que dicen mucho más que las palabras“.

Tallarines al pimiento rojo fresco.

Para ser fiel a su línea de trabajo, César dispone de un técnico de Sanidad que certifica y controla todo el proceso, desde la calidad de los productos a la higiene de la fábrica. “No trabajo con colorantes ni potenciadores de sabor. Uno de nuestros rellenos, por ejemplo, es de jamón y dos quesos. Y ese jamón viene ahumado en madera de haya de un matadero que me certifica que no es un ahumado químico. Los rellenos, si tienen algún estabilizante o conservante, es porque lo trae la materia prima. Yo no añado nada“.

Pasta fresca

Para elaborar la pasta sin relleno, César no usa huevo, por lo que es apta para veganos. “El tallarín de sémola de trigo duro lo trabajo a las espinacas frescas y al pimiento de asar rojo fresco. Son productos frescos. Este año hemos traído un par de palés de pimientos de Almería, y las espinacas son de un huerto de Jerez. Se escalfa, se tritura, y se trabaja dentro del tallarín, por eso se le aprecia ese color que tiene, al igual que el aroma”.

Los tallarines de espinaca de La Fresquita.

Además de los tallarines, La Fresquita produce ravioles con varios rellenos, “tengo más de 40, pero en la calle solo siete u ocho”, aclara César, añadiendo que en su casa dispone de un laboratorio I+D, con el visto bueno de Sanidad, para buscar nuevos productos. También ofrece láminas para lasaña y canelones y los sorrentinos, “una pasta rellena y frita, que es uno de los conceptos diferentes de los que disponemos que tiene buena salida para los bares de tapas. Muchas personas que los han probado dicen que son adictivas. Es como cuando comes pipas, no puedes parar”. Ciertamente, los sorrentinos destacan porque a pesar de estar fritos no desprenden aceite, los dedos quedan impolutos tras cogerlos.

Los sorrentinos, pasta frita, muy adaptables a bares de tapas.

“Que vengan a mi fábrica a probar la pasta, o si no yo puedo ir a sus restaurantes”. Ese es el objetivo de César Rodríguez Zito para poder demostrar la calidad de La Fresquita. “Cuando un chef me da su opinión yo la respeto, tanto si es positiva como si es negativa. Corrijo algunas cosas, pero no me voy a salir de mi línea. Yo me preocupo porque mi producto llegue en perfectas condiciones hasta el restaurante y no puede ser que en una cocina se tire por la borda todo ese trabajo. Me estaría faltando al respeto a mí mismo. Quiero ir a un restaurante y ver la cara de satisfacción que tienen por poder cocinar mi pasta y aportarle toda su profesionalidad”.

Si usted es profesional de la restauración y quiere probar la pasta de La Fresquita, puede contactar con ellos en el correo electrónico info@lafresquita.com o llamando al número de teléfono 678 114 114.